lunes, 19 de enero de 2026

Remiro, cinco palos y un Manzano cortan la racha del Barça

 

Perdió el FC Barcelona en el Reale Arena (2-1) y con ello también se acabó su racha victoriosa de 11 triunfos consecutivos. La explicación de esta derrota es harto complicada, puesto que no se puede jugar mejor al fútbol que como lo hizo el Barça en San Sebastián. Los de Flick fueron un ciclón ofensivo que arrasaron a los donostiarras durante todo el duelo. Solo Remiro, que hizo las paradas de su vida, la mala fortuna, los azulgranas dispararon cinco veces a los palos, la sibilina actuación, una vez más, de Gil Manzano contra el Barcelona, y cierta fragilidad defensiva en los dos tiros a puerta que hicieron los locales, pueden explicar este varapalo para el líder, cuando había desarrollado un juego ofensivo espectacular, digno de los mejores equipos de todos los tiempos.




El Barça lo hizo todo bien, las triangulaciones, las diagonales, la presión, el robo de balón era instantáneo y los locales no salían de su campo. El asedio era una constante, pero lo pelota no quería entrar, y si iba a entrar allí estaba Gil Manzano -o Del Cerro- en el VAR para anular el gol. “Increíblemente” se volvió a repetir lo del curso pasado, cuando los delineantes del VAR alargaron la bota de Lewandowski hasta que pareciese fuera de juego, esta vez le tocó a Lamine en el mismo estadio, cuando dibujaron un taco de la bota para anular un tanto legal, ya que no estaba ni claro de qué jugador provenía el pase. Anteriormente se había anulado un gol a Fermín, por falta previa de Olmo, cuando en la misma acción solo dos segundos antes le hacían falta al propio Olmo y no la pitaba. Un despropósito con muy malas artes, pero es que es Gil Manzano, el árbitro que ha expulsado a 12 jugadores culés, su récord personal, con una enorme distancia sobre el segundo equipo. Es el prototipo de colegiado que cuando se jubile en cuatro años habrá hecho los méritos suficientes para que Florentino lo fiche para el Madrid, así actuó descaradamente Megía Dávila durante toda su carrera, y ahí está a las órdenes de Florentino y sus secuaces, y bien pagado por todos los servicios prestados a la causa merengue durante más de quince años.

Lamine Yamal tuvo una actuación espectacular, al nivel del crack mundial que es. Por el contrario, Dani Olmo no tuvo su día, podría haber hecho un póquer a poco que le hubiese acompañado la suerte. Hasta dos veces se encontró con el poste. El repóquer de palos lo completaron Lewandowski, Koundé y Rashford. El fútbol es injusto a veces, como en este partido. El Barça podía ir ganando por goleada, y sin embargo en el primer disparo que hacen los txuri urdin inauguraron el marcador por medio de Oyarzabal. En el segundo acto los visitantes salieron en tromba, con los dos tiros al poste de Olmo en menos de cinco minutos. Hasta que se consiguió la igualada en el 70 por medio de Rashford. La única pega que se le puede poner al conjunto de Flick es que se dejó marcar nada más sacar de centro. Y ahí se vino abajo todo. Porque sí, el Barça siguió percutiendo hasta el final, pero ya no logró el empate, ni la victoria que mereció con creces. Tan solo quedaba la rúbrica de Gil Manzano, que con total desvergüenza sacó amarilla a Soler por un entradón con la plancha al tobillo de Pedri. Una entrada criminal, a la altura de las peores de la historia, y a la bajura de Soler. Una tarjeta que era roja-rojísima, porque no hay otro color mayor, el ínclito Manzano sacó una amarilla y con disgusto. Le corrigieron desde el VAR, porque considerarían que ya habían hecho bastante daño al FC Barcelona. El líder ahora solo saca un punto al Madrid, pero jugando así las victorias y los títulos son más factibles.

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