Hansi
Flick no se tomó la
convocatoria de Copa del Rey a broma, a diferencia de lo que hicieron otros. El
entrenador del FC Barcelona se llevó a todo el equipo a Santander, y
puso en liza un once, si no titularísimo, sí de gran nivel, incluyendo a Joan
García bajo los palos. Las dos primeras decisiones y esta última le
valieron para pasar a cuartos de final del torneo del KO. Mucho influiría la
eliminación del Madrid el día antes contra el Albacete, y también
lo haría el hecho de que los santanderinos venían de eliminar en la ronda
anterior a un equipazo como el Villarreal, y cómo no la circunstancia,
no menos relevante, de que se enfrentaban al líder de Segunda. Todas las
previsiones se confirmaron y el Racing salió como si disputase una
final. Con mucho orden defensivo, alternando presión alta con bloque bajo, y
con salidas rápidas a la contra. Al Barça le costaba llegar con peligro al área
cántabra. De hecho, solo un disparo de Bernal tuvo realmente peligro en toda la
primera parte.
A
los visitantes les costaba crear juego, no en vano no es lo mismo hacerlo con De
Jong y Pedri, que con Bernal y Casadó. Aún así los
azulgranas tenían el control del duelo y solo les restaba culminar alguna
internada de Lamine por el extremo o algún disparo de Rashford.
Tras
la reanudación, sin cambios en ningún equipo, el Barcelona fue a por el
partido. Metió una velocidad más y los locales estaban acorralados, metidos en
su campo, y sometidos. El vendaval culé no daba sus frutos, seguían sin
encontrar a Ferrán Torres. Flick metió a Fermín. Mano de santo.
El onubense siempre revoluciona el juego, se larga un zapatazo desde fuera del
área, se gusta en las asociaciones o como en este caso se marca una asistencia
de lujo en profundidad para dejar solo a Ferrán delante del portero. El valenciano
regateó a Ezquieta e inauguró el marcador a la hora de juego. Para
entonces ya calentaban en la banda los cracks que faltaban por
participar, y saltaron al campo a pesar de la victoria momentánea. Pedri, Lewandowski
y Raphinha le dieron al encuentro la importancia que tenía. Como
diciendo: esto va en serio y hasta el último minuto nos lo tomamos así. Y bien
que hizo Flick porque el Racing no se rindió, salvó los ataques del Barça y
marcó dos goles en fuera de juego, y lo buscó hasta el pitido final, cuando en
el 94 Manex Lozano solo frente al portero no pudo llevar el partido a la
prórroga, ya que Joan García sacó una mano providencial que salvaba a los
suyos. Lamine sentenció en el 96 con asistencia de Raphinha, llevando
entre todos al Barça a los cuartos de final de Copa.

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