lunes, 12 de enero de 2026

El Barça de Raphinha es supercampeón, otra vez

 El FC Barcelona volvió a proclamarse campeón de la Supercopa de España. Volvió a derrotar al Madrid, en Arabia, como ya hiciera el año pasado, y levantó su decimosexta copa en esta competición. El conocido como Rey de Copas, también podría denominarse como el Rey de Supercopas. Y esa victoria ante en el eterno rival lo fue a pesar de las circunstancias, de un árbitro parcial, Munuera Montero, que con sus  decisiones a favor de los blancos estuvo a punto de condicionar el clásico, y lo fue a pesar de no jugar un encuentro demasiado brillante, y a pesar de encontrarse con un Madrid ultradefensivo, que parecía más un equipo que juega por no descender que uno que aspira a todos los títulos. Tuvieron que frotarse mucho los ojos los madridistas cuando comprobaron que Xabi Alonso salía a enfrentarse contra el eterno rival con una línea de cinco defensas, y agazapados atrás como si de un equipo pequeño se tratase. Los culés muy felices de ver cómo los blancos se replegaban en torno a Courtois como si fuesen el Osasuna o el Getafe. A pesar de mostrar esa debilidad y ese acojone no le salió tan mal al técnico tolosarra. Su planteamiento ultradefensivo y con salidas a la  contra le funcionaba, especialmente porque Vinicius tenía el día inspirado. Los de Flick dominaban el encuentro, haciendo desgastarse al rival, bajo el calor sofocante de Yeddah. Aún así la forma de inaugurar el marcador fue otra, pues un error en el pase de Rodrigo lo aprovechó Raphinha para cruzarla ante el meta belga. El 1-0 desató una ofensiva azulgrana con disparos de Fermín y Lamine, que despejaba Courtois como podía. Y cuando parecía que se iba a llegar así al descanso se desató la locura con un intercambio de golpes. Golazo en el 47 de Vinicius, que le hizo un roto a Koundé, gol de superclase de Lewandowski en el 49, levantándola con un toque sutil, para equilibrar la categoría de Pedri en la asistencia. Pero el árbitro, que ya no había expulsado a Asencio por una patada al canario, no se atrevió a pitar el final cuando ya pasaban 6 minutos más de lo que había decidido añadir. Y el Madrid volvió a empatar con tanto de Gonzalo a la salida de un córner que nunca se debió dejar sacar.




Tras la reanudación quedaba mucha tela por cortar, empezaba un partido nuevo con el 2-2 en el electrónico, quedaba toda la segunda parte para ver si Munuera seguía mediatizado por lo que le había criticado el Madrid en su canal de televisión, y quedaba por dilucidar quién iba a levantar el trofeo. Sin cambios en ninguna de las dos escuadras, los merengues comenzaron mejor, haciendo intervenir a Joan García, el Barça tardó más de lo previsto en retomar el mando del duelo. Lo hizo de la mano de Pedri y De Jong. Poco a poco consiguieron hundir al Madrid alrededor de Courtois, y fruto de ello llegaron las ocasiones azulgranas. Lamine Yamal casi marca desde dentro del área, pero el disparo le salió centrado. No perdonó Raphinha en el 73 cuando disparó desde la frontal y el tiro rozó en Asencio y se envenenó. Era el premio al dominio de esos momentos y la recompensa para el mejor jugador del torneo, que totalizaba 4 goles y 1 asistencia. Alonso se la jugó metiendo a un Mbappé sin ritmo, el francés provocó la roja a De Jong, y eso propició que los blancos se volcasen en el alargue contra un equipo en inferioridad. Tuvieron la igualada Carreras y Asencio, ambos rematando desde el área pequeña, pero ahí estaba Joan García para detenerlos. Entró al final Araujo para sostener ese triunfo y para levantar la Supercopa. El campéon volvía a serlo y levantaba la copa siendo mejor y haciendo buenos los pronósticos.

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