El FC Barcelona derrotó por 3-1 al Atlético de Madrid, con remontada incluida, y un mejor juego de lo desplegado hasta la fecha por parte de los azulgranas. Y es que si están sobre el césped Rafinha y Pedri todo cambia como de la noche al día. Todos corren, todos pelean, todos se activan y se vislumbra algo más del Barça que anhela Flick. Y con todo esto da igual que se presente delante de ti un equipo en racha, con siete victorias consecutivas y una solidez inquebrantable. Y es lo mismo que se adelanten en el marcador, rompiendo tu adelantadísima línea defensiva, con un buen gol de Baena, por cierto. Te es indiferente, porque este Barça abonado a la épica y a las remontadas, sabes que es capaz de lo mejor y de lo sublime. Lo sabes tú y lo saben tus rivales.
El Atlético comenzó mejor en el nuevo Spotify Camp Nou, presionando muy arriba con intensidad y dificultando la salida de balón de los locales. Gracias a ello inauguraron el electrónico con tanto de Baena. No se achantó el Barça y exhibió sus mejores momentos de fútbol control, merced a las internadas de Lamile Yamal, gracias a la clase monumental de Pedri, y por supuesto, a los desmarques en profundidad de Rafinha. Estos dos últimos fraguaron la jugada del empate, con pase del "todocampista" y gol del brasileño. Los barcelonistas pudieron marcar el segundo de penalti, pero Lewandowski lo mandó al cielo de la Ciudad Condal. Con la igualada en el electrónico se llegó al descanso.
Tras la reanudación el Barça siguió dominando, aunque el choque ya fue menos eléctrico. Se contemporizó más. Se dosificar on esfuerzos. El segundo gol llegó tras una jugada con 26 toques de los locales en las que casi todos participaron y todos aunaron esfuerzos. Culminando la espectacular jugada con un tiro cruzado de Dani Olmo que batió a Oblak. A partir de ahí llegó un carrusel de cambios: ofensivo por parte de los colchoneros, y absolutamente defensivo por parte de los culés. Flick quitaba a todos sus delanteros exhaustos y metía jugadores para la retaguardia. Cuándo los de Simeone más achuchaban y el Barça más pedía la hora, llegó la asistencia de Balde para el gol de Ferrán, que culminaba la explosión de júbilo culé, refrendando la victoria que les dejaba más líderes, y a cuatro puntos del Madrid. Y lo más importante: con las mejores sensaciones futbolísticas del último mes.

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