lunes, 22 de diciembre de 2025

El Barça gana en Villarreal y salva la integridad física de Lamine

  El FC Barcelona consiguió una victoria de prestigio en La Cerámica, ante un rival de Champions como el Villarreal. Ese triunfo por 2-0 es tremendamente importante, pero pasa a un segundo plano en comparación con la entrada criminal que sufrió Lamine Yamal, por detrás, con los tacos, golpeando el tobillo y con una fuerza desproporcionada. Pero con todo es aún más patético la actitud del entrenador Marcelino y sus jugadores, después del partido, que habiendo visto el entradón de juzgado de guardia, afirmasen que era para amarilla, a lo sumo "naranja". Estos comentarios y posicionamientos son, igualmente, sancionables. Esas entradas por detrás con la plancha, son vergonzosas. Si ya no se sancionó como es debido la del "carnicero" Goikoetxea sobre Maradona, hay que aplicar dureza en los castigos hoy mismo, en la actualidad, con todos los medios que hay, cámaras, videos, VAR,... hay que hacer que caiga todo el peso de la ley, porque es indiscutible, se ponga como se ponga el tal Marcelino, que es tarjeta ROJA, ahora lo único que queda por dilucidar es si al facineroso Renato Veiga hay que imponerle un número de partidos grande o pena de cárcel, que no tenga que entrar en prisión, igual no es necesario. Y para finalizar falta reseñar la sinvergonzonería de los aficionados del Villarreal, hay que tener poca categoría y poca dignidad, pitar a un jugador al que le han hecho esa barbaridad de agresión. Me dio asco esa gente que estaba en el estadio. ¡Verdadero asco! ¿Cómo se puede ser tan vil?




En lo meramente deportivo, ya comento que sin tanta trascendencia que lo anterior, "el submarino amarillo" comenzó el duelo infinitamente mejor que el Barça, ejerciendo una presión magnífica sobre las zaga azulgrana, debido a la cual empezó a realizar pases erróneos. De hecho uno no recuerda tantas salidas de balón erróneas del conjunto de Flick. Gerard Martín, Cubarsí, Balde, etcétera,... todos regalaban el esférico al rival de turno. Los locales no supieron aprovechar tanta cantidad de errores groseros y fallaron en la finalización, ora por disparos desviados, ora por las intervenciones de lujo de Joan García, un bastión ayer en el estadio de los villarrealenses. Los de Flick la primera que tuvieron la mandaron para adentro, fue tras un penalti clamoroso cometido por Raphinha, que él mismo transformó en el primer gol de la tarde. Inclusive casi llegó el segundo con un disparo espectacular del propio Rafa que se estrelló en la cruceta. En el 39 llegó la entrada atroz de Renato Veiga, al que se le cruzaron los cables, y que casi manda a Lamine a la enfermería.

Tras la reanudación, sin cambios en ninguno de los dos equipos, el Barcelona mandó sobre el terreno de juego, con uno más sobre el campo la salida de balón era más limpia. Aún así los amarillos dieron la cara y mantuvieron la derrota por la mínima. Los silbidos a Lamine, vergonzosos, los silenció el propio chaval, cuando resolvió un barullo en el área para sentenciar el  choque con el segundo tanto. Para entonces Flick había metido ya a Lewandowski y a Rashford, buscando la sentencia. La encontró con ese 2-0 y los suyos ya se dedicaron a dormir el partido, dejando que transcurriesen los minutos, sin más entradas criminales de ningún jugador local. El Barça se aseguró el liderato y el título honorífico de campeón de invierno.



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