jueves, 22 de enero de 2026

El FC Barcelona se acerca al “top 8” en Praga (2-4)

 

A seis grados no le debe apetecer jugar al fútbol ni a los pingüinos, menos a los futbolistas, y aún menos a los peloteros barcelonistas. Así se comprobó cuando Pedri no lograba entrar en juego y encima acabó pagándolo caro, con una lesión en el bíceps femoral. Para hacernos una idea del gélido panorama, el Slavia de Praga llevaba más de un mes sin jugar por el frío, que no son temperaturas para la práctica del deporte rey. Así pues, el FC Barcelona entró al terreno de juego, como no podía ser de otra manera, ¡frío! Le costaba a los de Flick hacerse con el control del partido, y mientras lo intentaban llegó un córner de estos que te preocupan cuando tienes en contra varios tipos cerca de los 2 metros de altura. Y los locales se adelantaron en el electrónico. Tocaba remar contra corriente y contra el frío.




Poco a poco los azulgranas iban haciéndose con el mando del duelo. Ese dominio se plasmó en el gol de Fermín, tras asistencia de De Jong. El propio chaval soltó un zapatazo desde la frontal para voltear el marcador. Ahí tienen la respuesta algunos incrédulos de por qué el Chelsea ofrecía 70 millones de euros por Fermín. La mala noticia es que los visitantes prosiguieron con su frágil defensa y a la salida de otro córner, otra peinadita y esta vez, autogol de Lewandowski con el hombro. Así se llegó al descanso, con el partido igual que empezó, con la dificultad de que el Barça necesitaba goles y quedaban 45 minutos menos. Y Lamine y Ferrán en la Ciudad Condal.

Tras el paso por vestuarios Flick no realizó cambios, los locales, sí, metieron dos efectivos de refresco, para seguir presionando como posesos, incluyendo presión individual a Pedri. El canario sufrió una lesión muscular y fue sustituido de inmediato. Su recambio, Dani Olmo, envió un mísil a la escuadra, nada más saltar al campo, y anotó el 2-3. Los suyos sí que supieron ahora defender la renta, también salió Araujo para refrendarlo desde la zaga, y no solo eso si no que la aumentaron, tras centro de Rashford y gol de Lewandowski. El 2-4 final y otros resultados de Champions ponen al Barcelona con 13 puntos en el puesto 9 de la tabla, y ahora parece más encarrilado, pero habrá que ganar y golear al Copenhague y esperar. Y todo ello sin los dos mediocampistas titulares, ni Pedri ni De Jong.

lunes, 19 de enero de 2026

Remiro, cinco palos y un Manzano cortan la racha del Barça

 

Perdió el FC Barcelona en el Reale Arena (2-1) y con ello también se acabó su racha victoriosa de 11 triunfos consecutivos. La explicación de esta derrota es harto complicada, puesto que no se puede jugar mejor al fútbol que como lo hizo el Barça en San Sebastián. Los de Flick fueron un ciclón ofensivo que arrasaron a los donostiarras durante todo el duelo. Solo Remiro, que hizo las paradas de su vida, la mala fortuna, los azulgranas dispararon cinco veces a los palos, la sibilina actuación, una vez más, de Gil Manzano contra el Barcelona, y cierta fragilidad defensiva en los dos tiros a puerta que hicieron los locales, pueden explicar este varapalo para el líder, cuando había desarrollado un juego ofensivo espectacular, digno de los mejores equipos de todos los tiempos.




El Barça lo hizo todo bien, las triangulaciones, las diagonales, la presión, el robo de balón era instantáneo y los locales no salían de su campo. El asedio era una constante, pero lo pelota no quería entrar, y si iba a entrar allí estaba Gil Manzano -o Del Cerro- en el VAR para anular el gol. “Increíblemente” se volvió a repetir lo del curso pasado, cuando los delineantes del VAR alargaron la bota de Lewandowski hasta que pareciese fuera de juego, esta vez le tocó a Lamine en el mismo estadio, cuando dibujaron un taco de la bota para anular un tanto legal, ya que no estaba ni claro de qué jugador provenía el pase. Anteriormente se había anulado un gol a Fermín, por falta previa de Olmo, cuando en la misma acción solo dos segundos antes le hacían falta al propio Olmo y no la pitaba. Un despropósito con muy malas artes, pero es que es Gil Manzano, el árbitro que ha expulsado a 12 jugadores culés, su récord personal, con una enorme distancia sobre el segundo equipo. Es el prototipo de colegiado que cuando se jubile en cuatro años habrá hecho los méritos suficientes para que Florentino lo fiche para el Madrid, así actuó descaradamente Megía Dávila durante toda su carrera, y ahí está a las órdenes de Florentino y sus secuaces, y bien pagado por todos los servicios prestados a la causa merengue durante más de quince años.

Lamine Yamal tuvo una actuación espectacular, al nivel del crack mundial que es. Por el contrario, Dani Olmo no tuvo su día, podría haber hecho un póquer a poco que le hubiese acompañado la suerte. Hasta dos veces se encontró con el poste. El repóquer de palos lo completaron Lewandowski, Koundé y Rashford. El fútbol es injusto a veces, como en este partido. El Barça podía ir ganando por goleada, y sin embargo en el primer disparo que hacen los txuri urdin inauguraron el marcador por medio de Oyarzabal. En el segundo acto los visitantes salieron en tromba, con los dos tiros al poste de Olmo en menos de cinco minutos. Hasta que se consiguió la igualada en el 70 por medio de Rashford. La única pega que se le puede poner al conjunto de Flick es que se dejó marcar nada más sacar de centro. Y ahí se vino abajo todo. Porque sí, el Barça siguió percutiendo hasta el final, pero ya no logró el empate, ni la victoria que mereció con creces. Tan solo quedaba la rúbrica de Gil Manzano, que con total desvergüenza sacó amarilla a Soler por un entradón con la plancha al tobillo de Pedri. Una entrada criminal, a la altura de las peores de la historia, y a la bajura de Soler. Una tarjeta que era roja-rojísima, porque no hay otro color mayor, el ínclito Manzano sacó una amarilla y con disgusto. Le corrigieron desde el VAR, porque considerarían que ya habían hecho bastante daño al FC Barcelona. El líder ahora solo saca un punto al Madrid, pero jugando así las victorias y los títulos son más factibles.

viernes, 16 de enero de 2026

El Barça deja congelado El Sardinero

 

Hansi Flick no se tomó la convocatoria de Copa del Rey a broma, a diferencia de lo que hicieron otros. El entrenador del FC Barcelona se llevó a todo el equipo a Santander, y puso en liza un once, si no titularísimo, sí de gran nivel, incluyendo a Joan García bajo los palos. Las dos primeras decisiones y esta última le valieron para pasar a cuartos de final del torneo del KO. Mucho influiría la eliminación del Madrid el día antes contra el Albacete, y también lo haría el hecho de que los santanderinos venían de eliminar en la ronda anterior a un equipazo como el Villarreal, y cómo no la circunstancia, no menos relevante, de que se enfrentaban al líder de Segunda. Todas las previsiones se confirmaron y el Racing salió como si disputase una final. Con mucho orden defensivo, alternando presión alta con bloque bajo, y con salidas rápidas a la contra. Al Barça le costaba llegar con peligro al área cántabra. De hecho, solo un disparo de Bernal tuvo realmente peligro en toda la primera parte.




A los visitantes les costaba crear juego, no en vano no es lo mismo hacerlo con De Jong y Pedri, que con Bernal y Casadó. Aún así los azulgranas tenían el control del duelo y solo les restaba culminar alguna internada de Lamine por el extremo o algún disparo de Rashford.

Tras la reanudación, sin cambios en ningún equipo, el Barcelona fue a por el partido. Metió una velocidad más y los locales estaban acorralados, metidos en su campo, y sometidos. El vendaval culé no daba sus frutos, seguían sin encontrar a Ferrán Torres. Flick metió a Fermín. Mano de santo. El onubense siempre revoluciona el juego, se larga un zapatazo desde fuera del área, se gusta en las asociaciones o como en este caso se marca una asistencia de lujo en profundidad para dejar solo a Ferrán delante del portero. El valenciano regateó a Ezquieta e inauguró el marcador a la hora de juego. Para entonces ya calentaban en la banda los cracks que faltaban por participar, y saltaron al campo a pesar de la victoria momentánea. Pedri, Lewandowski y Raphinha le dieron al encuentro la importancia que tenía. Como diciendo: esto va en serio y hasta el último minuto nos lo tomamos así. Y bien que hizo Flick porque el Racing no se rindió, salvó los ataques del Barça y marcó dos goles en fuera de juego, y lo buscó hasta el pitido final, cuando en el 94 Manex Lozano solo frente al portero no pudo llevar el partido a la prórroga, ya que Joan García sacó una mano providencial que salvaba a los suyos. Lamine sentenció en el 96 con asistencia de Raphinha, llevando entre todos al Barça a los cuartos de final de Copa.

lunes, 12 de enero de 2026

El Barça de Raphinha es supercampeón, otra vez

 El FC Barcelona volvió a proclamarse campeón de la Supercopa de España. Volvió a derrotar al Madrid, en Arabia, como ya hiciera el año pasado, y levantó su decimosexta copa en esta competición. El conocido como Rey de Copas, también podría denominarse como el Rey de Supercopas. Y esa victoria ante en el eterno rival lo fue a pesar de las circunstancias, de un árbitro parcial, Munuera Montero, que con sus  decisiones a favor de los blancos estuvo a punto de condicionar el clásico, y lo fue a pesar de no jugar un encuentro demasiado brillante, y a pesar de encontrarse con un Madrid ultradefensivo, que parecía más un equipo que juega por no descender que uno que aspira a todos los títulos. Tuvieron que frotarse mucho los ojos los madridistas cuando comprobaron que Xabi Alonso salía a enfrentarse contra el eterno rival con una línea de cinco defensas, y agazapados atrás como si de un equipo pequeño se tratase. Los culés muy felices de ver cómo los blancos se replegaban en torno a Courtois como si fuesen el Osasuna o el Getafe. A pesar de mostrar esa debilidad y ese acojone no le salió tan mal al técnico tolosarra. Su planteamiento ultradefensivo y con salidas a la  contra le funcionaba, especialmente porque Vinicius tenía el día inspirado. Los de Flick dominaban el encuentro, haciendo desgastarse al rival, bajo el calor sofocante de Yeddah. Aún así la forma de inaugurar el marcador fue otra, pues un error en el pase de Rodrigo lo aprovechó Raphinha para cruzarla ante el meta belga. El 1-0 desató una ofensiva azulgrana con disparos de Fermín y Lamine, que despejaba Courtois como podía. Y cuando parecía que se iba a llegar así al descanso se desató la locura con un intercambio de golpes. Golazo en el 47 de Vinicius, que le hizo un roto a Koundé, gol de superclase de Lewandowski en el 49, levantándola con un toque sutil, para equilibrar la categoría de Pedri en la asistencia. Pero el árbitro, que ya no había expulsado a Asencio por una patada al canario, no se atrevió a pitar el final cuando ya pasaban 6 minutos más de lo que había decidido añadir. Y el Madrid volvió a empatar con tanto de Gonzalo a la salida de un córner que nunca se debió dejar sacar.




Tras la reanudación quedaba mucha tela por cortar, empezaba un partido nuevo con el 2-2 en el electrónico, quedaba toda la segunda parte para ver si Munuera seguía mediatizado por lo que le había criticado el Madrid en su canal de televisión, y quedaba por dilucidar quién iba a levantar el trofeo. Sin cambios en ninguna de las dos escuadras, los merengues comenzaron mejor, haciendo intervenir a Joan García, el Barça tardó más de lo previsto en retomar el mando del duelo. Lo hizo de la mano de Pedri y De Jong. Poco a poco consiguieron hundir al Madrid alrededor de Courtois, y fruto de ello llegaron las ocasiones azulgranas. Lamine Yamal casi marca desde dentro del área, pero el disparo le salió centrado. No perdonó Raphinha en el 73 cuando disparó desde la frontal y el tiro rozó en Asencio y se envenenó. Era el premio al dominio de esos momentos y la recompensa para el mejor jugador del torneo, que totalizaba 4 goles y 1 asistencia. Alonso se la jugó metiendo a un Mbappé sin ritmo, el francés provocó la roja a De Jong, y eso propició que los blancos se volcasen en el alargue contra un equipo en inferioridad. Tuvieron la igualada Carreras y Asencio, ambos rematando desde el área pequeña, pero ahí estaba Joan García para detenerlos. Entró al final Araujo para sostener ese triunfo y para levantar la Supercopa. El campéon volvía a serlo y levantaba la copa siendo mejor y haciendo buenos los pronósticos.

jueves, 8 de enero de 2026

El Barça desarbola al Athletic con un manotazo

Dos de los clubes más antiguos de España partieron hacia Yeda para disputar la semifinal de la Supercopa. Uno, el FC Barcelona iba en transatlántico, el otro el Athletic Club era una gabarra destartalada, que aún seguía abarloada en la ría de Bilbao cuando sin darse cuenta la atropelló un el transatlántico azulgrana. La partió por la mitad, sin dejar que llegase a Arabia Saudí. El manotazo fue tremendo, un 5-0 que deja bien a las claras la predisposición de los catalanes y la de los vascos. Los de Flick fueron a disputar un torneo y los de Valverde fueron a por uvas. Tampoco es de extrañar en el caso de los rojiblancos, si la premisa de tu capitán es decir que la Supercopa de España en Arabia es "una mierda". El mensaje que lanzas a los tuyos no es el más adecuado para emplearse a fondo. Dicho lo cual, el Barça fue un vendaval y tampoco es que el Athletic esté en su mejor momento. El caso es que sin participación inicial de Lamine Yamal, fueron muy superiores a su rival.




Los primeros minutos fueron de tanteo, con el Barcelona buscando su sitio en el campo y tanteando a los leones, pero antes de comenzar la goleada, los culés ya asediaban la meta defendida por Unai Simón, mientras Joan García era un mero espectador. Avisó Fermín en un mano a mano, cuyo disparo salió demasiado centrado. El propio Fermín empaló mal un remate dentro del área, pero se convirtió en una asistencia para Ferrán Torres, que el delantero valenciano no desperdició. A partir de ahí llegó la ciclogénesis explosiva de los barcelonistas. En poco menos de veinte minutos Unai Simón recogió el balón cuatro veces del fondo de las mallas. Fermín anotó el segundo, tras asistencia de Raphinha. Roony, que jugaba por las molestias estomacales de Lamine, se fabricaba el tercero, con fallo incluido de Unai Simón, que entre sus deméritos y los méritos de Joan García se lo van a poner fácil a De la Fuente para el Mundial. Antes de finalizar el primer tiempo Raphinha soltó un zurdazo que se coló por la escuadra del meta rojiblanco. Era la rúbrica a un primer tiempo de lujo para los azulgranas. El Barcelona se divertía de lo lindo, y sin piedad, hasta que pitó el árbitro.

Tras la reanudación y con la losa de cuatro goles en contra los bilbaínos no sabían si frenar o acelerar. El caso es que entre dudas les llegó el quinto, obra de Raphinha, cuando el Barça llegaba al área con hasta seis jugadores. A partir de ahí llegó el carrusel de cambios, empezó Valverde para cerrar la herida, usando dos ventanas en un minuto, puede ser que buscase enfriar el partido. El caso es que así fue, Flick también metió jugadores para dar descanso a los titulares, y el duelo bajó de revoluciones. Eso favoreció a los vascos, que pudieron marcar el gol de la honra, pero ni en los mano a mano estaban afortunados. El encuentro fue languideciendo con ese marcador tan abultado, y ambos deseaban el pitido final del colegiado, que se produjo en el minuto 90 exacto, no era necesario alargar ni para unos ni para otros. El Barça espera ahora en la final del domingo al ganador del derbi madrileño.