El FC Barcelona derrotó con
contundencia al Real Betis por 4-0 en el Camp Nou. Fue una tarde noche
apacible para los azulgranas, que vieron como las bajas de los andaluces les
iban beneficiando paulatinamente. Primero cayó lesionado el central titular Luiz
Felipe, luego su sustituto, Edgar, vio dos tarjetas amarillas
consecutivas, siendo expulsado, y ya en los minutos finales, Joaquín
también tuvo problemas en una rodilla, con lo cual los de Pellegrini acabaron
jugando con 9 hombres y capeando ese temporal de cuatro goles que ya llevaban a
cuestas.
Salieron los verdiblancos contestones al
césped del Estadi. Al buen juego de los locales respondían con contras,
o buenas salidas de balón desde la zaga. Canales y Carvalho saben
de esto un rato. Ahora bien, el Barça tras recuperar a Pedri y a De Jong
tiene la maquinaria más engrasada. También regresó Christensen, y el
central se marcó un partidazo serio de los suyos y le añadió el gol que
desencadenó la goleada. Fue tras centro medido de Rapinha, que el danés
solo tuvo que conectar la testa con precisión y cruzar el esférico ante la
mirada perpleja del meta Rui Silva. Después llegó la expulsión de Edgar
y el Betis bajó los brazos, así llegó el segundo, obra de Lewandowsky, y
a los tres minutos el de Rapinha, con suspense y revisión del VAR. Así concluyó
el primer acto.
Tras el paso por vestuarios el encuentro
se tomó su pausa. La especulación local se hizo visible. Si bien Lewy trataba
de anotar con más ganas, viendo que Benzema se le había acercado en la lucha por
el Pichichi. El polaco lo buscó con ahínco, primero con un tiro al
poste, y luego con un remate que iba a empujar a puerta vacía, pero se le
adelantó Guido, y él no quería, pero marcó en propia meta el cuarto de
la noche. Posteriormente, con todo el pescado vendido, carrusel de cambios, con
ovación a Joaquín incluida de todo el Camp Nou, y debut de un niño de 15
años llamado Lamine Yamal, la última perla culé que dará mucho que
hablar en el Barcelona.