Goleó
y sesteó el FC Barcelona en el Ciutat de Valencia ante un combativo
Levante que no dio su brazo a torcer ni cuando iba 0-3 en el marcador. El
resultado final es un tanto engañoso, pues los visitantes acabaron pidiendo la
hora, hasta el minuto 92, cuando Adeyemi se creyó Ronaldo “el
bueno” y arrancó desde la medular hasta la portería contraria para sentenciar
el duelo con un gol de bandera. Tampoco es susceptible de jugar de manera
preciosista todos los encuentros de la temporada, ni mucho menos uno a las
cuatro de la tarde con 30 grados. Y así fue, el Barça no lo bordó como nos
tenía acostumbrados. Arrancó meritoriamente con control del esférico y gol
tempranero de Xavi Espart a los 5 minutos de partido. Siguió
moderadamente bien, sin presumir, pero Raphinha es mucho Rafa, y se fue
de su marca, regateó al portero, para asistir a Lamine Yamal, que solo tuvo que
empujarla a puerta vacía. El 0-2 relajó a los azulgranas, que ya no llegaban
con tanta claridad a la meta contraria, mientras los locales sí se aproximaban,
timoratamente.
Tras
la reanudación los de Flick prosiguieron a velocidad de crucero. Les
favoreció un penalti provocado por Lamine nada más comenzar el segundo acto. Lo
transformó el propio genio de Rocafonda. El sesteo culé iba en progresión aritmética.
Eso y los cambios introducidos por el alemán, con tres de un golpe y rompiendo
la estructura tradicional del propio entrenador teutón, desorientó al Barcelona,
que iba refrendando como las nuevas piezas del engranaje no rulaban finas, ni
engrasadas. Se nota en demasía si quitas a Lamine, ya que tienes a dos rivales en
la banda izquierda que pueden jugar más y defender menos. El caso es que en el
río revuelto sacaron la ganancia los pescadores granotas. Dos goles en nueve minutos les catapultaron en la búsqueda de los puntos que el mercado
levantinista ya daba por descontados. Las dianas locales llegaron tras sendos
errores de Espart y Bernal, que indefectiblemente aprovecharon Romero y
Brugué para acortar distancias. Desde el banquillo catalán se dieron órdenes
expresas de mantener la posesión con triangulaciones y sin rizar el rizo. El
verso libre Adeyemi desoyó las indicaciones y se marcó un eslálom que finiquitó
el duelo en el añadido.
Toque
de atención para el líder, que deberá ser más consistente a lo largo y ancho de
los partidos. Nada que objetar en los dos goles encajados tras sendos errores
de los chavales de la cantera. Les hará, a ambos, mejores peloteros de lo que ya son. Eso
sí el pleno al quince en las cinco primeras jornadas ligueras refuerza el
trabajo realizado, ya le tocará a Flick la pedagogía y leerles la cartilla. A
veces también toca sufrir en esto del fútbol.


