El Getafe siempre es un hueso duro de roer, sobre todo en su estadio del Coliseum. El FC Barcelona supo lidiar contra esa visita al dentista, bajar al barro y luchar contra las adversidades, entre ellas un césped bochornoso, en el cual la pelota daba saltos como un conejo, pero como estaba justo en el límite de altura pues... a jugar. Los goles de Fermín y de Rashford hicieron justicia en el marcador. Fue un Barça muy superior en lo futbolístico y que consiguió igualar la intensidad de los de Bordalás, superando en todo momento las patadas y tarascadas de los getafenses. Fue un triunfo merecido y de prestigio ya que a las tremendas bajas de Lamine Yamal y de Rafinha, se une que los azulones se hacen fuertes en su campo y que al Barça no se le da bien jugar ahí en los últimos años.
El azulgrana Pedri dio una exhibición sobre el pésimo césped madrileño, jugó, contemporizó, repartió juego, defendió al máximo nivel, y como colofón metió un pase filtrado escandaloso para que Fermín se quedase solo ante David Soria y lo batirse por bajo, era el tanto que inauguraba el electrónico y que se producía en ese último minuto psicológico de la primera parte.
Tras la reanudación el Barça siguió tocando y tocando el esférico. El "Geta" no ha inquietaba en exceso la meta defendida por Joan García. Lewandowski se las tenía con Domingos Duarte, en un duelo particular en el que el polaco no se le quitó de la chepa del polaco en todo el partido. Flick introdujo cambios, el partido estaba para Rashford. En el británico aprovechó un pase en largo de Lewy para recorrer tres cuartos de campo y anotar su touchdown particular. Era el cero dos y la sentencia definitiva en el minuto 74. Pedri siguió mandando en el centro del campo y cuando fue sustituido se llevó la ovación del estadio, como premio a su sobresaliente actuación. El Barça ya empieza a entonar el alirón, tras sacar 11 puntos al Madrid con 15 por disputar.




