Mestalla
entera asistió pasmada al soliloquio preciosista del FC Barcelona de Flick.
Igual les dio que les pusiesen el partido a las cuatro de la tarde y con 35
grados. Tampoco extrañaron al manido “9”, pues llevan 17 goles en cuatro
partidos disputados. Y es que el Barça deslumbró en la ciudad del Turia, exponiendo,
con claridad meridiana, la enorme diferencia entre el líder de LaLiga y
el colista. El ejercicio de impotencia de los “chés” fue descomunal, pues el
Barcelona les endosó un 0-5 de escándalo, pero una docena de tantos a favor de
los culés no extrañaría a nadie de los que vimos el duelo, ya que a esa “manita”
se le podría haber añadido el tiro al larguero de Rodri, por fin
titular, los dos postes de un Fermín desatado, más los fallos de los delanteros
azulgranas, más el típico golito anulado por una uña en fuera de juego, y cómo no
algunas intervenciones meritorias del portero Dimitrievski.
A
pesar de todo el despliegue futbolístico y del buen quehacer de los catalanes,
es inevitable hablar del hundimiento de los locales y de la mala gestión de la
entidad, en otros tiempos, no tan lejanos, un equipo puntero y de la parte de
arriba de la tabla. Si a eso le sumas unas cuantas lesiones y que te visita el
ciclón azulgrana, la combinación de todos los factores te puede pasar por encima.
Y eso mismo les ocurrió a los de Corberán, que fueron un pelele en manos
de un Barça con mucha hambre, que vivió el debut de Rodri en el once inicial, y,
por cierto, no lo hizo nada mal el chaval, por algo viene de ser nombrado mejor
jugador del Mundial. Tiene pinta que hará mejor, de lo que ya son, a sus nuevos
compañeros.
Lamine
Yamal inauguró el
marcador con una vaselina con el exterior. Fermín, de colocado y cruzado zurdazo
anotó el segundo. El 0-2 era la mejor noticia para el Valencia. Tras la reanudación
los visitantes encontraron menos rival, y mira que era difícil encontrarlo,
pero sí, el Barça fue amo y señor, creando innumerables ocasiones de gol, y masacrando
la frágil defensa blanca. Así fueron cayendo los goles de Raphinha, Pedri
y Lamine. Hasta Gabriel Jesús, que salió unos minutos, estuvo a punto de
anotar su primer gol con su nuevo equipo. Y es que el asedio blaugrana fue
ininterrumpido durante todo el segundo acto, culminando así, su tercera “manita”
en cuatro encuentros jugados, y refrendando su liderato de manera sólida en
esta liga.


