domingo, 1 de febrero de 2026

Un Barça fallón “sólo” le mete tres al Elche

 

El Martínez Valero fue testigo de una espectacular ofensiva del FC Barcelona, un ejercicio inmisericorde de acoso y derribo, una tromba de fútbol atacante, que tan solo devengó tres goles para las arcas culés. Un 1-3 que el Elche debe agradecer venerablemente como marcador definitivo, ya que los de Flick dispararon 30 veces a puerta. Lo más desolador fue que de esas 30 una docena fueron ocasiones manifiestas de gol. Esto es 12 clarísimas más 3 goles dejan un resultado de 1-15 tirando por lo bajo. Luego está lo de que con el décimo el Barça siempre suele bajar el ritmo y reservar esfuerzos, pero vamos a dejarlo en un 1-8 fácil. Y todo ello propiciado por un planteamiento temerario, no, lo siguiente a temerario, de Eder Sarabia, que fiel a su estilo presionó muy arriba, en muchos casos con sobremarcajes al hombre, y siempre con la zaga muy adelantada.  En resumidas cuentas como un “miniFlick”.




Los azulgranas con tantos espacios y tanta clase en las botas de sus jugadores dieron un recital de fútbol vertical, con numerosas ocasiones de gol, casi tantas como goles fallados. Ferrán Torres materializó un hat-trick de goles facilones fallados. Fermín hizo su doblete de errores particular. Menos mal que antes de todos esos desastres incocebibles Lamine Yamal ya se había desmarcado al espacio, había regateado a Iñaki Peña y había inaugurado el electrónico. Tanto fallo garrafal consecutivo propició que los locales empataran el duelo, con idéntica ruptura al espacio de Álvaro y gol, tras cruzársela a Joan García. Entra pifia y pifia de los visitantes Ferrán se “equivocó” y la introdujo entre los tres palos. Con esa increíble mínima ventaja se llegaba al descanso. Antes se habían apuntado al carro de las cantadas Raphinha y Dani Olmo.

Tras la reanudación entró Rashford por un Raphinha con molestias. El Elche reculó, viendo que le podían caer un saco de goles. Todos para atrás y a defender juntitos, como es menester cuando un equipo modesto recibe a un grande. Con todo, los visitantes prosiguieron percutiendo. Ferrán volvió a errar y ya hasta el estadio ilicitano demandaba a Lewandowski, que, aunque no marcase, así se prorrateaban los yerros de los delanteros. Rashford anotó el tercero, pero antes había tenido un desacierto grosero solo ante el portero, y otro no tan clamoroso. El líder, finalmente, se llevó los tres puntos para la Ciudad Condal, pero fue inadmisible fallar más que una escopeta de feria, porque una vez, contra la Real Sociedad tiene un pase, pero repetirlo a las dos semanas es una indecencia.

jueves, 29 de enero de 2026

Lamine despierta al Barça para meterse en el “topocho”

 

Un partido que era susceptible de goleada, por plantilla y por necesidad, se le complicó sobremanera al FC Barcelona. Y es un axioma fundamental del fútbol: antes de meter el tercero hay que marcar el primero. Tanto hablar de goles a cascoporro y en estas, que, sin darse cuenta, ya iba perdiendo 0-1 en el minuto cuatro ante un Copenhague que se frotaba los ojos de incredulidad. El imberbe de 17 años, Dadason, inauguraba el marcador tras la típica cagada defensiva de los de Flick. Un buen entrenador, que lo sería aún mejor si cediese un ápice en sus pretensiones de situar la línea de zagueros en el medio del campo, y cediese un tanto su anarquía mística para situarse en un metodismo lírico. Llamadme insensato, pero por lo que sea, por lo que sea, no funciona. Y no es normal que un equipazo como el Barcelona, aspirante a todo, esté un partido sí y otro también como puta por rastrojo.




Así pues, con el suspense de la torrija clásica, el Barça se metió en el Top-8 de la Champions con la enésima remontada. Cierto es que, si en la medular no dispones de Pedri y De Jong, dos de los mejores del mundo, generar fútbol y buscar diagonales y asociaciones es más complejo, pero no es óbice para hacer un fútbol tan pobre como el que ofrecieron los locales al Camp Nou en el primer acto. Solo un error de Lewandowski y un disparo de Eric García al larguero pusieron algo de picante a una insulsa mitad en la que no dieron la talla. La ausencia de un cerebro organizativo lastraba a los azulgranas.

Tras el paso por vestuarios el Barça salió dispuesto a revertir la situación, poniéndose manos a la obra desde el primer minuto. Ya con Bernal manejando los hilos al primer toque el juego fluyó más y mejor. Lamine Yamal desarboló a los daneses por el extremo derecho. Suya fue la asistencia para que “Lewy” solo tuviera que empujarla. El propio Lamine marcaba el segundo tras rozar en un defensa y hacer una parábola el esférico. El tercero llegó de penalti inexistente, cuando Lewandowski, solo, le pegó al aire y cayó desmayado (Lo del polaco es para hacérselo mirar, el tío que más cobra de la plantilla no puede fallar eso, ni tampoco el mano a mano con el portero, porque si sumas el del Oviedo en el último segundo, ya lleva un hat-trick de fallos solo ante el portero, si ahora yerra los penaltis y los tiene que tirar Raphinha, y solo mete la que tiene que empujar… pues lo dicho que hay que darlo una vuelta o dos). La pena máxima la transformó Raphinha. Culminó la goleada Rashford, de un lanzamiento de falta, de esos que tanto se echan de menos desde que no está Messi. Con esta victoria el Barça acaba 5º y pasa a octavos de final directamente.

lunes, 26 de enero de 2026

El Barça golea al Oviedo para seguir líder

 

No fue un partido cómodo para el FC Barcelona. El colista de la liga salió con ímpetu al Camp Nou, con presión alta y tratando de jugar la pelota desde atrás. Todo ello sorprendió y descolocó a los azulgranas, que esperaban un partido más sencillo contra el último de la competición, que no suele marcar ni un gol al arco iris, y que no solía tener ese estilo de juego, pero el nuevo entrenador traslada esa impronta a sus jugadores. Y los pupilos de Almada siguieron a pies juntillas las directrices de su míster. De hecho, lo hicieron tan impecablemente que se llegó al descanso con el 0-0 inicial. La ausencia de Pedri por lesión igualó la contienda, y los de Flick no se hacían con el control de la medular, Faltaba ritmo y velocidad de circulación del balón. El Barça realizó su primer disparo a puerta en el minuto 46, fue además un tiro escorado de Raphinha, sin muchas opciones de gol.




Tras la reanudación todos los problemas de los culés se solucionaron con dos errores de los carbayones en tan solo cinco minutos. Primero una presión altísima de Lamine Yamal propició una pérdida de la zaga, que acabó con el balón en los pies de Dani Olmo, que inauguró el marcador con un tiro potente y cruzado. La siguiente pifia azulona no tardó en llegar, una cesión al portero de Costas quedó cortísima. Raphinha lo aprovechó para robar y hacer una vaselina ante la salida desesperada de Escandell. Con muy poco el Barcelona sacaba adelante un partido que se le estaba atragantando. Y alguno ya se acordaba de las pájaras de la pasada temporada contra Las Palmas y el Leganés. Dos conjuntos con fútbol paupérrimo, que acabaron en Segunda, pero que se llevaron los tres puntos del Estadi.

Flick empezó a pensar en el decisivo partido contra el Copenhague en Champions y comenzó el carrusel de cambios. Todavía quedaba la guinda del pastel, cuando un centro de Dani Olmo lo empalmó un bien posicionado Lamine Yamal de media chilena. Un golazo espectacular para el mejor jugador del partido. Llegó una tromba de agua y granizo a pocos minutos para el final, y bajo la misma Rooney asistió a Lewandowski para el cuarto, pero no logró batir al portero, y Munuera Montero pitó el final del duelo, que devuelve al Barça al liderato de LaLiga.

jueves, 22 de enero de 2026

El FC Barcelona se acerca al “top 8” en Praga (2-4)

 

A seis grados no le debe apetecer jugar al fútbol ni a los pingüinos, menos a los futbolistas, y aún menos a los peloteros barcelonistas. Así se comprobó cuando Pedri no lograba entrar en juego y encima acabó pagándolo caro, con una lesión en el bíceps femoral. Para hacernos una idea del gélido panorama, el Slavia de Praga llevaba más de un mes sin jugar por el frío, que no son temperaturas para la práctica del deporte rey. Así pues, el FC Barcelona entró al terreno de juego, como no podía ser de otra manera, ¡frío! Le costaba a los de Flick hacerse con el control del partido, y mientras lo intentaban llegó un córner de estos que te preocupan cuando tienes en contra varios tipos cerca de los 2 metros de altura. Y los locales se adelantaron en el electrónico. Tocaba remar contra corriente y contra el frío.




Poco a poco los azulgranas iban haciéndose con el mando del duelo. Ese dominio se plasmó en el gol de Fermín, tras asistencia de De Jong. El propio chaval soltó un zapatazo desde la frontal para voltear el marcador. Ahí tienen la respuesta algunos incrédulos de por qué el Chelsea ofrecía 70 millones de euros por Fermín. La mala noticia es que los visitantes prosiguieron con su frágil defensa y a la salida de otro córner, otra peinadita y esta vez, autogol de Lewandowski con el hombro. Así se llegó al descanso, con el partido igual que empezó, con la dificultad de que el Barça necesitaba goles y quedaban 45 minutos menos. Y Lamine y Ferrán en la Ciudad Condal.

Tras el paso por vestuarios Flick no realizó cambios, los locales, sí, metieron dos efectivos de refresco, para seguir presionando como posesos, incluyendo presión individual a Pedri. El canario sufrió una lesión muscular y fue sustituido de inmediato. Su recambio, Dani Olmo, envió un mísil a la escuadra, nada más saltar al campo, y anotó el 2-3. Los suyos sí que supieron ahora defender la renta, también salió Araujo para refrendarlo desde la zaga, y no solo eso si no que la aumentaron, tras centro de Rashford y gol de Lewandowski. El 2-4 final y otros resultados de Champions ponen al Barcelona con 13 puntos en el puesto 9 de la tabla, y ahora parece más encarrilado, pero habrá que ganar y golear al Copenhague y esperar. Y todo ello sin los dos mediocampistas titulares, ni Pedri ni De Jong.

lunes, 19 de enero de 2026

Remiro, cinco palos y un Manzano cortan la racha del Barça

 

Perdió el FC Barcelona en el Reale Arena (2-1) y con ello también se acabó su racha victoriosa de 11 triunfos consecutivos. La explicación de esta derrota es harto complicada, puesto que no se puede jugar mejor al fútbol que como lo hizo el Barça en San Sebastián. Los de Flick fueron un ciclón ofensivo que arrasaron a los donostiarras durante todo el duelo. Solo Remiro, que hizo las paradas de su vida, la mala fortuna, los azulgranas dispararon cinco veces a los palos, la sibilina actuación, una vez más, de Gil Manzano contra el Barcelona, y cierta fragilidad defensiva en los dos tiros a puerta que hicieron los locales, pueden explicar este varapalo para el líder, cuando había desarrollado un juego ofensivo espectacular, digno de los mejores equipos de todos los tiempos.




El Barça lo hizo todo bien, las triangulaciones, las diagonales, la presión, el robo de balón era instantáneo y los locales no salían de su campo. El asedio era una constante, pero lo pelota no quería entrar, y si iba a entrar allí estaba Gil Manzano -o Del Cerro- en el VAR para anular el gol. “Increíblemente” se volvió a repetir lo del curso pasado, cuando los delineantes del VAR alargaron la bota de Lewandowski hasta que pareciese fuera de juego, esta vez le tocó a Lamine en el mismo estadio, cuando dibujaron un taco de la bota para anular un tanto legal, ya que no estaba ni claro de qué jugador provenía el pase. Anteriormente se había anulado un gol a Fermín, por falta previa de Olmo, cuando en la misma acción solo dos segundos antes le hacían falta al propio Olmo y no la pitaba. Un despropósito con muy malas artes, pero es que es Gil Manzano, el árbitro que ha expulsado a 12 jugadores culés, su récord personal, con una enorme distancia sobre el segundo equipo. Es el prototipo de colegiado que cuando se jubile en cuatro años habrá hecho los méritos suficientes para que Florentino lo fiche para el Madrid, así actuó descaradamente Megía Dávila durante toda su carrera, y ahí está a las órdenes de Florentino y sus secuaces, y bien pagado por todos los servicios prestados a la causa merengue durante más de quince años.

Lamine Yamal tuvo una actuación espectacular, al nivel del crack mundial que es. Por el contrario, Dani Olmo no tuvo su día, podría haber hecho un póquer a poco que le hubiese acompañado la suerte. Hasta dos veces se encontró con el poste. El repóquer de palos lo completaron Lewandowski, Koundé y Rashford. El fútbol es injusto a veces, como en este partido. El Barça podía ir ganando por goleada, y sin embargo en el primer disparo que hacen los txuri urdin inauguraron el marcador por medio de Oyarzabal. En el segundo acto los visitantes salieron en tromba, con los dos tiros al poste de Olmo en menos de cinco minutos. Hasta que se consiguió la igualada en el 70 por medio de Rashford. La única pega que se le puede poner al conjunto de Flick es que se dejó marcar nada más sacar de centro. Y ahí se vino abajo todo. Porque sí, el Barça siguió percutiendo hasta el final, pero ya no logró el empate, ni la victoria que mereció con creces. Tan solo quedaba la rúbrica de Gil Manzano, que con total desvergüenza sacó amarilla a Soler por un entradón con la plancha al tobillo de Pedri. Una entrada criminal, a la altura de las peores de la historia, y a la bajura de Soler. Una tarjeta que era roja-rojísima, porque no hay otro color mayor, el ínclito Manzano sacó una amarilla y con disgusto. Le corrigieron desde el VAR, porque considerarían que ya habían hecho bastante daño al FC Barcelona. El líder ahora solo saca un punto al Madrid, pero jugando así las victorias y los títulos son más factibles.