lunes, 23 de marzo de 2026

El Rayo lo pone difícil en el Cam Nou

 Las dos de la tarde nunca ha sido buena hora para disputar un partido de fútbol, llámese Barcelona, llámese Córdoba, es una vergüenza y una aberración que los máximos jerifaltes del deporte rey permitan disputar un encuentro de fútbol a esos intempestivos horarios. Un Rayo Vallecano batallador y con muy buen posicionamiento sobre el terreno de juego , le complicó la vida sobremanera a un FC Barcelona en el Spotify Camp Nou. Los azulgranas solo pudieron derrotar al equipo franjirrojo con un solitario gol de Ronald Araujo a la salida de un córner. Fue uno de los peores partidos del Barça en la presente temporada. Y eso que Flick conocedor de la relevancia del choque alineó a su mejor once disponible. 




No se había cumplido el primer minuto de juego cuando Carlos Martín ya disparó solo ante el portero culé, menos mal que era Joan García. El mejor jugador del partido y el mejor portero de la liga actualmente. La marca individual sobre Pedri surtió efecto puesto que el canario no entró mucho en juego, tampoco Bernal consiguió controlar la medular azulgrana, y el tercero en discordia, Fermín, no tuvo el día y no le salió nada. El Rayo la tocaba mejor, dado que contaba con cinco centrocampistas y ningún delantero, ejerciendo Isi Palazón de falso nueve. Aun así el Barça dispuso de las mejores ocasiones de gol. Un robo de Rafinha que cabalgó solo hacía Batalla y la envió desviada, y otra del propio extremo brasileño, que realizó otro disparo que salvó el portero in extremis y se estrelló en el travesaño. 

Si la primera parte nos había parecido floja, en la segunda el Barça no hizo absolutamente nada. Ahora Íñigo Pérez invirtió los papeles y fue metiendo cambios ofensivos que le llevaron a controlar el partido más que el propio equipo local. Acabando con cuatro delanteros y dos mediocampistas y llevando peligro al área barcelonista. Solo la magistral actuación de Joan García impidió el empate de los vallecanos. Lo único que se puede salvar de este mal partido culé, son los paradones salvadores de Joan García, los tres puntos y el mantener la distancia de cuatro con el Madrid.

jueves, 19 de marzo de 2026

El Barça se merienda al Newcastle (7-2)

 El FC Barcelona ya está en cuartos de final de la Champions League. El equipo de Flick  destrozó al Newcastle por un contundente 7-2. Tras una primera mitad de toma y daca que finalizó con un 3-2 favorable a los locales llegó el vendaval azulgrana tras el descanso. Cuatro goles en 20 minutos destrozaron a las urracas que se las prometían muy felices visto lo visto en los 45 primeros minutos. Fue un encuentro de dos caras, la primera parte donde todo podía pasar tras el 1-1 de la ida y un segundo acto donde el Barça se empachó de goles. Siete goles que aún pudieron ser más de haber estado más finos Lewandowski y Lamine Yamal.




En el partido primaron las ataques sobre las defensas, al tiempo que el Barça se adelantaba en el marcador el Newcastle igualaba la contienda y cuando así parecía que se iba a llegar al descanso con el 2-2 (con goles de Raphina y Bernal) en la última jugada el VAR sancionó un penalti por agarrón claro a Rafinha. Lamine marcó para ir con ventaja mínima a los vestuarios.

Tras la reanudación el Barcelona arrasó a los ingleses. El ciclón catalán asoló la paupérrima zaga blanquinegra. Fermín anotaba el cuarto, tras brillante salida de balón de Gerard Martín. Lewandowski anotaba su doblete particular, goles que necesitaba el killer polaco como el comer. Rafinha culminó el siete para el descosido total del traje inglés. Necesitaba el Barcelona un partido como este, sobre todo una segunda parte como la que disputaron con portería cero y cuatro goles como cuatro soles. Ahí se vislumbró contundentemente el poderío del Barça en ese segundo acto y no en el partido de ida ni en la primera parte contra el Newcastle. En cuartos de final ya espera el Atlético de Madrid.

lunes, 16 de marzo de 2026

Mucho Barça para tan poco Sevilla

 El FC Barcelona goleó al Sevilla CF en el Camp Nou. Un 5-2 sin paliativos en lo que pareció más un entrenamiento de puertas abiertas que un partido correspondiente a la vigésimo octava jornada del campeonato liguero. El Barça se lo tomó como un calentamiento antes del partido decisivo ante el Newcastle el próximo miércoles. A Flick todo le salió bien manita de goles descanso para la mayoría de los jugadores y su gran valedor Joan Laporta revalidó la presidencia del club. Si hay que poner un pero sería que un equipo frágil e insulso como el sevillista le marcó dos goles en los dos tiros a puerta que realizó el conjunto andaluz. 

João Cancelo que estuvo imponente en el lateral cambiado fue el que desató las hostilidades provocando dos penaltis por el extremo izquierdo. Ambos fueron transformados por Rafinha el primero a lo panenka y el segundo de tiro raso y ajustado. El dominio de los locales lo ratificó Dani Olmo que remató al fondo de las mallas un buen centro de Rafinha. Cuando todo parecía sentenciado en el último suspiro de la primera mitad el Sevilla cortó distancias por medio de Oso. Ahí se vio que Cancelo está para brillar media hora, pero no para aguantar 45 minutos a ritmo de primera división.

Pese a ese gol tras la reanudación Pedri se quedó en el banquillo y entró Fermín al cual se le vio con ganas, y al poco rato filtró un asistencia magnífica y precisa para que Rafinha culminase su hat-trick particular. También hizo una jugada similar para Lewandowski pero el polaco ni está para los penaltis ni para el mano a mano contra el portero. Cancelo, como ya había repuesto fuerzas en el descanso, se marcó un jugadón que valió el quinto para los azulgranas. Otra vez en el último suspiro llegó el segundo del Sevilla, producto de la relajación y de tener la cabeza en la Champions. Lamine Yamal jugó los últimos veinte minutos para alegría del respetable y para celebración de la apertura de nueva grada del Spotify Camp Nou.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Un Barça agotado empata in extremis en Newcastle

 El FC Barcelona salvó los muebles en Champions ante el Newcastle en el partido de ida disputado en Saint James Park. La fatiga, tras los duros choques contra Atlético y Athletic Club, pasó factura al conjunto de Flick. El empate a uno final fue lo mejor de la noche en un partido para olvidar. Uno no recuerda un Barcelona tan malo desde hace décadas. Sin fuerza, sin empuje, sin energía, sin control, sin coordinación, solo hubo una defensa bastante ordenada. Solo Lamine Yamal en el último segundo del partido pudo rescatar a un Barça completamente perdido, y que dejó muchas dudas. 




Excesiva intensidad en los últimos partidos y demasiados lesionados para un Barça cogido con alfileres. La baja de Gavi ya se da por amortizada, pero las de Frenkie de Jong, Koundé, Balde y Eric García se hicieron notar en demasía, pues son jugadores de muchísimo peso en la actual plantilla. El Barça salió al feudo inglés contemporizador, ya se vio desde los primeros instantes en los que Joan García jugaba todos los balones en largo, cosa que jamás se produce. Flick pretendía contrarrestar el empuje de las urracas y no perder energías sacando el balón jugado desde atrás. Le valió en el plano conservador pero no en el atacante, puesto que el Barça solo disparó una vez a puerta en todo el partido. Dos, contando el penalti que transformó Lamine.

Los azulgranas se vieron superados en todo momento, no ganaron ningún duelo, todo estaba supeditado a lo que hiciesen los locales tan solo la figura de Pedri emergía en un mar de jugadores blanquinegros. El agotamiento del Barça se puso de manifiesto en su máxima expresión en el minuto 86, cuando Araujo tieso de los gemelos se quedó fuera del campo y el gol de los británicos llegó por el lateral derecho que defendía el uruguayo. Una remontada más en el Camp Nou no era plato de buen gusto, pero en el instante final Dani Olmo, con un requiebro estratosférico, provocó el penalti que transformaría el genio de Rocafonda en el 1-1 definitivo. Un resultado interesante y sanador, a tenor de lo vivido sobre el césped de Newcastle.

domingo, 8 de marzo de 2026

Lamine Yamal derrumba La Catedral

 

El Athletic Club le complicó sobremanera al FC Barcelona en San Mamés. Solo una genialidad del mejor jugador del momento, Lamine Yamal, fue capaz de rendir a unos leones que vendieron cara su piel durante todo el partido. Otro gallo les hubiera cantado a los rojiblancos si hubiesen puesto ese mismo énfasis contra la Real Sociedad hace tres días. Si ese día hubiesen corrido la mitad que contra el Barça y presionado la cuarta parte, a buen seguro estaríamos hablando de que el Athletic estaría en la final de la Copa del Rey. Como no fue así, y contra los txuri urdin jugaron al trantrán, hete aquí que palmaron en ambas competiciones. En el encuentro liguero no merecieron perder, todo sea dicho. Se vaciaron y se exprimieron como si no hubiese mañana, y solo un golazo del genio de Rocafonda acabó con su inquebrantable firmeza.




Desde el primer hasta el último minuto del alargue los rojiblancos estuvieron en el partido, dándolo todo y mereciendo algún gol. Ahí entró en juego el portero más sobresaliente en esta liga, Joan García, que se anticipó una y otra vez a las intenciones de los delanteros vascos, y cuando no lo hizo, siempre estuvo para detener los disparos locales. Y si no estaba el larguero, como a los 20 segundos de partido cuando Cancelo despejó un balón que dio en el travesaño. Los azulgranas, debido a la presión altísima del rival, no lograron imponer su ritmo de partido, de hecho, tardaron hasta que consiguieron mantener el esférico en su posesión. No llegaban las ocasiones, con un Lamine sobremarcado, y con un Rashford desaparecido. Tampoco le llegaban balones a Ferrán Torres, el único que le llegó fue al filo del descanso cuando remató de espuela y el balón salió lamiendo el poste contrario.

Tras el paso por vestuarios entró Pedri. El decorado cambió. Antes, con Bernal y Casadó, el Barcelona contenía y controlaba, con Pedri es eso más proyección en ataque y búsqueda de espacios. A la hora de juego, como no le parecía suficiente, Flick introdujo toda la pólvora: Raphinha, Lewandowski y Fermín, entraron de una tacada. Toda esa artillería sonaba a música celestial y presagiaba mejores momentos culés, como el que nos dejó Pedri, con una asistencia para Lamine, al cual había dejado solo Fermín, tras arrastrar a su marca, y el “10” no perdonó, la cruzó con rosca, con tal precisión que dio en el palo y entró. Inalcanzable para Unai Simón y para la mayoría de los delanteros del planeta fútbol. Los visitantes trataron de dormir el duelo, pero ni por esas, los leones seguían enchufados, con idéntica mordiente e hiperactividad. Hasta que Munuera Montero no pitó el final no se dieron por vencidos, pero el líder hizo bueno el gol de Lamine y mantendrá la distancia con el Madrid.