Goleó el FC Barcelona al Espanyol en el derbi catalán (4-1). La sonrisa de Ferrán Torres, tras su doblete, contrastaba con los gestos de preocupación de los periquitos que no han conseguido una victoria en todo lo que va de 2026. Fue un duelo dominado de cabo a rabo por el conjunto azulgrana, que arropado por la afición del Camp Nou fue metiendo ritmo al partido e intensidad cuando le convenía y pausa cuando lo creía controlado. Joan García solo tuvo que intervenir una vez para sacar el balón del fondo de las mallas tras el gol de Pol Lozano quedaba esperanza los blanquiazules. Pronto encarrilaron el partido, a la salida de un córner Ferrán inauguraba el marcador de cabeza tras más de dos meses de sequía. Era el minuto nueve pero el Barça siguió percutiendo contra la portería de Dmitrovic, en especial Lamine Yamal que tenía el día inspirado y se iba una y otra vez de todos sus marcadores. En una de sus clásicas asistencias con el exterior volvió a asistir a Ferrán, que batió al portero españolista.
Tras la reanudación el Barça trató de contemporizar y de anotar el de la sentencia lo hizo a través de Ferrán pero el barrio anuló por un fuera de juego inexistente ni con líneas tiradas se ve el offside sancionado. Del posible tres-0 tranquilizador se pasó al dos a uno tras un buen gol de Pol Lozano que metía a los suyos de nuevo en el encuentro. Este tanto alteraba los planes de Flick, que ya no podía dar el descanso previsto a los Lamine, Pedri y compañía, ya que el entrenador alemán buscaba sentenciar la liga alejando al Madrid a nueve puntos.
Así que a los locales les tocó bregar y dar el máximo para abrir de nuevo brecha en el marcador. La tuvo Lamine y la tuvo Rashford nada más saltar al campo pero ambos erraron en sus disparos a puerta. La persistencia, los regates y las filigranas de Lamine tuvieron su premio y en el minuto 86 llegó la el gol de la sentencia, cuando un pase filtrado por Casadó, lo peleó el genio de Rocafonda contra el portero, saliendo vencedor y quedando solo a portería vacía, para anotar el tercero. El Barça ya podía sonreír y reír. Vencía al eterno rival de Barcelona y dejaba al Madrid muy lejos en la clasificación. La tarde gloriosa la redondeaba Rashford, tras una asistencia del reaparecido Frenkie de Jong. Los jugadores azulgranas lo celebraron al final del choque como si ya tuviesen el título en el bolsillo. Y el caso es que está muy cerca.




