El
Martínez Valero fue testigo de una espectacular ofensiva del FC
Barcelona, un ejercicio inmisericorde de acoso y derribo, una tromba de
fútbol atacante, que tan solo devengó tres goles para las arcas culés. Un 1-3
que el Elche debe agradecer venerablemente como marcador definitivo, ya
que los de Flick dispararon 30 veces a puerta. Lo más desolador fue que
de esas 30 una docena fueron ocasiones manifiestas de gol. Esto es 12
clarísimas más 3 goles dejan un resultado de 1-15 tirando por lo bajo. Luego
está lo de que con el décimo el Barça siempre suele bajar el ritmo y reservar
esfuerzos, pero vamos a dejarlo en un 1-8 fácil. Y todo ello propiciado por un
planteamiento temerario, no, lo siguiente a temerario, de Eder Sarabia,
que fiel a su estilo presionó muy arriba, en muchos casos con sobremarcajes al
hombre, y siempre con la zaga muy adelantada. En resumidas cuentas como un “miniFlick”.
Los
azulgranas con tantos espacios y tanta clase en las botas de sus jugadores
dieron un recital de fútbol vertical, con numerosas ocasiones de gol, casi
tantas como goles fallados. Ferrán Torres materializó un hat-trick de
goles facilones fallados. Fermín hizo su doblete de errores particular.
Menos mal que antes de todos esos desastres incocebibles Lamine Yamal ya
se había desmarcado al espacio, había regateado a Iñaki Peña y había inaugurado
el electrónico. Tanto fallo garrafal consecutivo propició que los locales empataran
el duelo, con idéntica ruptura al espacio de Álvaro y gol, tras cruzársela
a Joan García. Entra pifia y pifia de los visitantes Ferrán se “equivocó”
y la introdujo entre los tres palos. Con esa increíble mínima ventaja se
llegaba al descanso. Antes se habían apuntado al carro de las cantadas Raphinha
y Dani Olmo.
Tras
la reanudación entró Rashford por un Raphinha con molestias. El Elche
reculó, viendo que le podían caer un saco de goles. Todos para atrás y a defender
juntitos, como es menester cuando un equipo modesto recibe a un grande. Con
todo, los visitantes prosiguieron percutiendo. Ferrán volvió a errar y ya hasta
el estadio ilicitano demandaba a Lewandowski, que, aunque no marcase,
así se prorrateaban los yerros de los delanteros. Rashford anotó el tercero,
pero antes había tenido un desacierto grosero solo ante el portero, y otro no
tan clamoroso. El líder, finalmente, se llevó los tres puntos para la Ciudad
Condal, pero fue inadmisible fallar más que una escopeta de feria, porque una
vez, contra la Real Sociedad tiene un pase, pero repetirlo a las dos semanas es
una indecencia.




