El campeón de la presente liga, el F C Barcelona, cayó en Mendizorroza (1-0) ante un Alavés necesitado de puntos para evitar el descenso. Un solitario gol en el último suspiro de la primera parte fue suficiente para noquear al conjunto azulgrana. Se había hablado en la previa y después de la celebración del título liguero que Flick podía igualar las mejores puntuaciones de la historia con esos 100 puntos, pero desde que se supo la alineación inicial se vio que el entrenador alemán no estaba por la labor de alcanzarlos. Un solo titular en el once inicial, como fue Pau Cubarsí, no presagiaba una buena predisposición para lograr la victoria, como a la postre así ocurrió.
El técnico germano más bien se dedicó a hacer probaturas que a buscar el triunfo con ahínco. Puso a prueba a Álvaro Cortés como central zurdo y dispuso un once con el que no estaba contando habitualmente. Otra muestra clara de que los cien puntos se la traían al pairo fue que perdiendo 1-0, en vez de introducir cambios asentados y contrastados, metió a dos canteranos más como Xavi Espart y Tommy Marqués, como diciendo si empatamos bien y si no la liga está ganada. Antes había entrado Pedri y se notó su buena mano en la construcción y en la velocidad que le imprimió al juego, pero él solo no podía contra once tíos defendiéndose como gato panza arriba. El Alavés tampoco hizo nada de más para obtener la victoria pero ese solitario gol de Diamanté y una defensa ordenadora y el pundonor necesario para mantenerse en primera división hicieron el resto.
Las fiestas de celebración, el pasillo al campeón, y los experimentos con gaseosa de Flick lastraron sobremanera ya no hablamos de la victoria, si no de rascar algún punto en Vitoria. En fin, entrenador y jugadores se lo podían permitir. En el fondo todavía estábamos todos los culés de celebración de la Liga y de la esperpéntica rueda de prensa del "ser superior". Gracias por los desvaríos y las tonterías, Florentino.



