El FC Barcelona arrolló al Galatasaray en su feudo del Ali Sami Yen (4-1). El presunto infierno de Estambul fue más bien una barbacoa, donde el Barça pasó un buen rato, y en el cuál algunos como Lamine Yamal se divirtieron de lo lindo. No es menos cierto que los turcos se adelantaron en el electrónico y que pudieron haberse puesto 2-0 de no haber sido anulado este segundo tanto por fuera de juego milimétrico. Ese marcador con el público enardecido habría sido otra historia. Lo cierto es que los de Flick empataron el dueño antes del paso por vestuarios, con un espléndido disparo de Joao Cancelo, tras asistencia al hueco de Dani Olmo, que jugó de falso "9". El luso se está convirtiendo en un baluarte ofensivo desde su posición de lateral izquierdo.
Tras la reanudación el Barça, y en especial Lamine, sacaron de la chistera toda su magia, ofreciendo su mejor repertorio y goleando a los otomanos en su propio estadio. Primero avisó Gordon, tras asistencia descomunal de Lamine, pero el inglés falló solo con el portero batido. No perdonó Fermín tras un centro con música de Lamine, que el canterano remató de cabeza al fondo de la red. Quedaba lo mejor, un Yamal desatado, que se inventó el regate de la semirabona, el equilibrismo sobre la línea de fondo y otra asistencia para que, está vez sí, Gordon machacase el tercero.
Pasada la hora de juego comenzó el baile de cambios azulgranas, el otro baile ya llevaba toda la segunda parte devengando alegrías a los culés. Entraron Gabriel Jesús y Adeyemi, el brasileño estuvo con mucha movilidad y buscando el gol, y el extremo alemán lo encontró, de disparo seco y cruzado, que dejaba el 1-4 definitivo, porque a pesar de que Lamine lo buscó y le buscaron, el crack mundial tuvo que irse sin anotar, pero ni por esas dejó de ser el protagonista y el mejor jugador del partido.




