El FC Barcelona derrotó por 3-0 al Aston Villa, en la cuarta jornada de la Champions League. Los de Emery venían de ganar sus tres partidos de forma consecutiva, pero cayeron en su visita a la Ciudad Condal. No fue uno de los mejores partidos del Barça en la presente temporada, pero una goleada no amarga a nadie, y además se consiguió dejar la portería a cero, tras 18 partidos en Europa sin conseguirlo.
Los de Flick salieron mordiendo, con Rafinha como un perro de presa, y con línea defensiva muy adelantada, más de lo habitual. Fruto de esa presión tan alta, llegó un robo de balón de Lamine Yamal en el área pequeña, y no perdonó, fusilando al portero "villano". Corría el minuto 7 y el partido se puso de cara. No obstante, los visitantes no se amilanaron (esto es más propio del Milán) y tuvieron dos ocasiones claras para igualar la contienda. La presión sobre Rodri y Pedri les funcionaba. A pesar de ello, del fútbol control de los azulgranas y de las diabluras de Lamine, el encuentro llegó al descanso con el consabido 1-0.
El Barça prosiguió domando al Villa tras la reanudación, ya sin Rodri que no saltó al campo por una lesión. Lo sustituyó Bernal. En breve llegó el segundo de la noche, tras un remate mordido de Rafinha, que tocó en un defensa y descolocó al portero. El propio brasileño anotó su doblete particular, tras asistencia brillante de Cancelo. Flick dio descansos con vistas al partido del Metropolitano, ya que el triunfo estaba a buen recaudo, faltaba el reto de dejar la portería a cero y también se consiguió.



