El FC Barcelona salvó los muebles en Champions ante el Newcastle en el partido de ida disputado en Saint James Park. La fatiga, tras los duros choques contra Atlético y Athletic Club, pasó factura al conjunto de Flick. El empate a uno final fue lo mejor de la noche en un partido para olvidar. Uno no recuerda un Barcelona tan malo desde hace décadas. Sin fuerza, sin empuje, sin energía, sin control, sin coordinación, solo hubo una defensa bastante ordenada. Solo Lamine Yamal en el último segundo del partido pudo rescatar a un Barça completamente perdido, y que dejó muchas dudas.
Excesiva intensidad en los últimos partidos y demasiados lesionados para un Barça cogido con alfileres. La baja de Gavi ya se da por amortizada, pero las de Frenkie de Jong, Koundé, Balde y Eric García se hicieron notar en demasía, pues son jugadores de muchísimo peso en la actual plantilla. El Barça salió al feudo inglés contemporizador, ya se vio desde los primeros instantes en los que Joan García jugaba todos los balones en largo, cosa que jamás se produce. Flick pretendía contrarrestar el empuje de las urracas y no perder energías sacando el balón jugado desde atrás. Le valió en el plano conservador pero no en el atacante, puesto que el Barça solo disparó una vez a puerta en todo el partido. Dos, contando el penalti que transformó Lamine.
Los azulgranas se vieron superados en todo momento, no ganaron ningún duelo, todo estaba supeditado a lo que hiciesen los locales tan solo la figura de Pedri emergía en un mar de jugadores blanquinegros. El agotamiento del Barça se puso de manifiesto en su máxima expresión en el minuto 86, cuando Araujo tieso de los gemelos se quedó fuera del campo y el gol de los británicos llegó por el lateral derecho que defendía el uruguayo. Una remontada más en el Camp Nou no era plato de buen gusto, pero en el instante final Dani Olmo, con un requiebro estratosférico, provocó el penalti que transformaría el genio de Rocafonda en el 1-1 definitivo. Un resultado interesante y sanador, a tenor de lo vivido sobre el césped de Newcastle.

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