Se
presentaba en el Camp Nou el tercer clasificado de LaLiga, el Villarreal
de Marcelino. Ambos, equipo y entrenador, salieron trasquilados y goleados
(4-1). El FC Barcelona de Lamine Yamal les pasó por encima.
Ambos, equipo y jugador número uno mundial, dieron un repaso a la táctica
infame del crecido entrenador de los castellonenses. Y es que esa disposición
defensiva, y salidas a la contra con muchos efectivos les puede valer contra
equipos de la mitad de la tabla para abajo, pero no contra un Lamine Yamal, que
con tres defensores encima de él no siempre puede, pero en un uno-contra-dos es
un jugador estratosférico. Contra el submarino amarillo lo volvió a demostrar,
realizando una exhibición al alcance de muy pocos jugadores, y anotando su
primer hat-trick en el Barça.
El
partido arrancó con los azulgranas sin encontrar la manera de hacerle daño a
los visitantes. Comprensible, dada la ausencia en el once inicial de los
cerebros: Pedri y De Jong. Los de Flick no lograban
inquietar la meta rival, faltaba velocidad en la circulación de la pelota y
profundidad en el juego. Gueye sostenía a los suyos desde la medular y
provocaba sustos en la zaga culé con sus pases filtrados entre la defense adelantada
de los barcelonistas. Pero el primer error que cometió en un control y giro lo
aprovechó Fermín para lanzar una contra y meter una asistencia medida a
Lamine que la cruzó ante el guardameta Luiz Junior. No habían
transcurrido diez minutos del primero, cuando Lamine se inventó el segundo,
regateó a su par, dribló a la ayuda, y la cruzó al palo largo. Gol de megacrack
mundial. Y tuvo el tercero antes del descanso, pero se le fue un poco desviado.
Tras
la reanudación el Villarreal cumplió su guion más favorable, marcar rápido para
poder meterse en el partido. A los tres minutos ya acortaba distancias tras un
barullo en un córner, en el que Raphinha rompía el fuera de juego, rematando
una pésima actuación del extremo brasileño en una tarde aciaga, y Gueye, por el
contrario, se redimía de su error en el tanto inaugural, y perforaba la meta de
Joan García. Ayoze tuvo el empate a puerta vacía, pero su disparo
no entró por poco. Salió Pedri y cambió el decorado, el canario comenzó
a controlar el tempo del partido, y rubricó su actuación con un pase exquisito,
que eliminó dos líneas de los amarillos, para dejar solo a Lamine frente a Junior.
Lo volvió a batir, culminando su triplete y una actuación sobresaliente. El
cuarto gol lo materializó Lewandowski, con suspense en la celebración,
ya que el línea lo anuló por fuera de juego, uno de esos fueras de juego de tres
metros en posición correcta que se le anulaban al Barcelona en tantas y tantas
décadas en las que con total descaro y sin vergüenza alguna los árbitros
favorecían la Madrid con absoluta impunidad. Con el tercero Flick ya había
hecho un carrusel de cambios pensando en la vuelta de Copa del Rey contra el Atlético.
El Barça suma y sigue, y aumenta su ventaja con los merengues a la espera de
que estos jueguen su partido.

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