El
FC Barcelona volvió a las andadas y goleó en La Cartuja a un Betis
combativo. El 2-5 final pudo ser peor para los locales, pero los de Flick,
eléctricos todo el partido, bajaron la intensidad en los minutos finales. El líder
solventó un duelo complicado ante los de Pellegrini, que no habían
perdido como local en la presente campaña, ni en Liga ni en Champions.
El cargador implacable fue Lamine Yamal, una vez más. El genio de
Rocafonda se marcó dos regates secos para sentar a su par y lanzar un zurdazo
con rosca desde el vértice del área. Un golazo, made by Lamine. El encuentro
parecía controlado por los azulgranas, pero un córner en los mejores minutos de
los verdiblancos lo remataba Valentín para igualar la contienda. El gestor de potencia, Rodri,
carburaba como siempre desde la sala de máquinas, y además de eso, devolvió el chispazo
con un gol de cabeza a la salida de un saque de esquina. Corría el minuto 41 y
a partir de ahí se complicó el asunto, un golazo de Lo Celso desde la
frontal fue anulado, VAR mediante, por una clarísima mano del Cucho, al inicio
de la jugada. Con esta polémica se llegó al descanso con el ambiente cargado de
alta tensión.
Tras
la reanudación al choque se le recrudeció la tensión. El Barça salió en modo
acometida total, conexionando sobremanera la medular con la delantera. Marcó dos
veces Gabriel Jesús, pero la primera estaba en fuera de juego. Lamine le
asistió en ambas. Este tanto espoleó al Betis, que por medio de Abde acortó
distancias. Hubo falta a Fermín en el inicio de la jugada, pero el árbitro
ya no tenía valor para anular otro gol, eso sí, el portero Valles,
dubitativo durante los 90 minutos, fue a levantar a Fermín de malas maneras, y
saltaron chispas, Lamine empujó a Facundo Bernal, y a este se le cruzaron
los cables y le metió dos cabezazos. Roja y a la calle. A partir de ese minuto
55 el Betis acusó el calambrazo y el Barça jugó a placer.
Una
falta lanzada por Lamine, que estaba en todas, dio en la barrera y le cayó a Cubarsí,
que dio un pase de cabeza a Eric García, para que este anotase el cuarto
de la tarde. Y como no hay quinto malo, Olmo, que había salido al campo unos
minutos antes marcó el tanto definitivo. A raíz de esto el Barça contemporizó, tiró
de frenada regenerativa y con mucha eficiencia energética pensó en los duelos
de alto voltaje contra PSG y Madrid. Esta caída de tensión también fue anímica
cuando se conocieron las lesiones de Eric y de Koundé, que no podrán estar en París.
El Barça sigue líder, con un nuevo récord: 9 victorias en 9 partidos ligueros.

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