El
FC Barcelona encadenó su octava victoria consecutiva en el campeonato
liguero. Igualando así el récord del Barça de Tata Martino. Esta vez le
tocó pasar por la consulta del dentista al Getafe, que cayó 3-0 y dejó
una imagen un poco endeble. Así que se juntaron el pan con las ganas de comer,
un equipo que va a todas como el Barça, presionando, moviendo la pelota de un
lado a otro, generando juego y ocasiones, contra otro, el azulón, que no hace
absolutamente nada y ni sabe que el portero rival era Joan García, pues ocurre lo que tiene que ocurrir, que te pasan por encima.
Eso
sí no se esperaba tan rápido, al minuto y medio de empezar el duelo ya ganaban
los de Flick, gracias a una jugada a trompicones de Gordon por la frontal
del área que acabó en gol, tras rozar en un defensa. El inglés inaugura el electrónico
y su casillero goleador como azulgrana. A Bordalás este tanto le dio igual,
siguió con línea de cinco defensores, jugando sin delanteros y con su táctica ultraconservadora
de toda la vida, luego encima hay que aguantarle que él es un enamorado de Cruyff.
No me fastidies hombre, no me mientes al gran mito Johan, quita el autobús de
delante de la portería para empezar y trata de no ser tan retrógrado y “amarrategui”.
No
fue el mejor partido del Barça de esta temporada, todo cuenta, y el parón de
selecciones siempre se nota, al igual que la baja de Raphinha, que
siempre es un estímulo en la presión y en las goleadas culés. Lo sustituía un “9”
real, otro brasileño, Gabriel Jesús, que fue el encargado del segundo
tanto, robando un balón en el área, regateando y amagando y cruzándola para engañar
a Soria. Me recordó en ese gol, salvando las distancias, al gran Ronaldo
(el bueno, no el prepotente). Así se llegó al segundo acto, que prosiguió
languideciendo. No lo despertaba ni Lamine Yamal, que no tuvo una
actuación de Balón de Oro, pero sí que dejó una asistencia en el 70 para que Koundé
marcase el tercero y definitivo. Supongo que todo salió como Flick habría previsto,
juego, descanso para jugadores, rotaciones, y goles, aunque no imaginase una
tarde tan plácida.
