Derrota dura la que sufrió el FC Barcelona en el Metropolitano ante un Atlético de Madrid que jugó una primera parte brillante y arrolladora, en la cual ya ganaba por ese 4-0 que al final sería el marcador definitivo, en esta ida de semifinales de la Copa del Rey. Y en este duro varapalo que sufrió el conjunto de Flick no vale escudarse en las bajas de Pedri Raphina y Rashford, ni tampoco en el irregular césped del estadio madrileño. El Barça lo hizo todo mal, y todo un rey de copas y líder de la liga no puede permitirse encajar cuatro goles en 45 minutos.
El tanto inaugural lo anotó Eric García en propia meta cuando cedió a Joan García y a este le pasó el balón por debajo de la bota, en un pésimo control. El segundo tanto obra de Griezmann no tardó en llegar, el francés la colocó con la izquierda alejada del alcance del portero culé. El tercero lo metió Julián Álvarez, de potente disparo al borde del área, con toda la defensa azulgrana haciendo aguas, y el 4-0 definitivo lo subió al electrónico Lookman, tras gran jugada trenzada de los colchoneros. Consumando un primer acto horrendo para los barcelonistas y magnífico para los rojiblancos.
Tras la reanudación, y ya con Lewandowski formando dupla con Ferran Torres, el Barça salió decidido a revertir la situación. Empezando bien, tras marcar Cubarsí en un rechace. Pero el VAR, tras ocho minutos tratando de engañar al barcelonismo y a todo el mundo del fútbol, trazó una línea sin sentido, ya que ni con línea tiene lógica pitar fuera de juego y lo anuló. El Barça que podía haber iniciado un recorte en el marcador, dada la prontitud en anotar gol, se enfrío tras esos ocho minutos y ya, masacrado por ese indigno VAR, y vislumbrando la cuesta arriba del 4-0, hizo poca cosa el resto del encuentro.
Pero Munuera Montero en el campo también hizo lo suyo para colaborar en ese 4-0 final. En el minuto uno Giuliano ya podía tener amarilla por un pisotón flagrante sobre Balde, pero el asunto clamaría al cielo con un planchazo con los mismos protagonistas. Todos los tacos de la bota de Giuliano en el tobillo de Balde sólo fueron amarilla para el árbitro, cuando hace poco por una acción similar, o menor, De Jong veía la roja directa por una entrada menos dura a Mbappé. Y es que ya es muy preocupante la situación, el Barça acumula muchísimos errores arbitrales descarados a lo largo de esta temporada muchos de ellos decisivos y siempre en detrimento del equipo culé. Lo del fuera de juego de Cubarsí no han sabido explicarlo hasta la fecha ni el árbitro ni el VAR y fue una auténtica vergüenza. Fueron 8 minutos patéticos, haciendo la pamema para ver cómo anulaban el gol, fue algo indigno de fútbol de primer nivel.
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