El FC Barcelona venció por 3-0 al Mallorca en el Nou Camp Nou, una victoria sin demasiadas complicaciones, ya que los bermellones solo inquietaron un poco en los compases iniciales. Pero antes de entrar en materia nos gustaría puntualizar el hecho que se viene produciendo jornada tras jornada inexorablemente, el pitar penaltis a favor del Madrid en piscinazos de Mbappé o Vinicius, o patadas al aire como en la última jornada en el minuto 100 contra el Rayo. En esta ocasión contra el Barça ocurrió todo lo contrario, sin piscinazo y sin simulación, Lamine Yamal recibió una patada en la rodilla que lo hizo caer en el área. Ni Álvaro Quintero pitó penalti ni el VAR (Iglesias Villanueva), que estaba viendo el mismo penalti como lo veíamos todos se dignó a llamarle para revisarlo. Y gracias a este tipo de actuaciones en contra del Barça y a favor del Madrid tenemos que los merengues están a un punto sin jugar a nada, cuando podrían estar perfectamente a diez, pero es interesa más que el Madrid esté ahí peleando por la liga aunque sea a golpe de robo arbitral. Ahí está Florentino Pérez moviendo los hilos.
En el plano deportivo los de Flick comenzaron sesteando demasiado, concediendo ocasiones a los visitantes y dando protagonismo a Jan Virgili, que le comía la tostada a un Koundé adormilado. El Barça, sin la creación de Pedri ni de De Jong, se las veía y se las deseaba para penetrar en la zaga mallorquinista, conformada por cinco defensas. Solo Rashford, el mejor del partido, proponía alternativas, con regates, desmarques en profundidad y disparos a portería. En uno de ellos y tras varios rechaces Lewandowski consiguió materializar el primero de la tarde. Pudo sentenciar Lamine en el último minuto antes del descanso, con que hubiese tocado el balón a puerta vacía con más superficie de contacto de su pie, pero el balón salió fuera por poco.
Tras la reanudación, sin realizar ni un solo cambio, mejoró muchísimo el fútbol de los locales. Ahora el Mallorca se veía apremiado y atosigado. Casado lanzó un disparo que se estrelló en el larguero, y Leo Román tuvo que emplearse a fondo ante tiros de Olmo y Fermín. A la hora de juego Lamine anotó un golazo de zurdazo colocado desde fuera del área. Los de arrasate ya no inquietaban como en la primera parte, y los azulgranas estaban cómodos sobre el terreno de juego. Aun así a falta de diez minutos Antonio Sánchez aprovechó un mal pase de Fermín para plantarse delante de Joan García y tener el dos uno pero el portero culé detuvo su lanzamiento. El tercero lo materializó Marc Bernal con su primer gol con la camiseta barcelonista, desmarcándose en profundidad, recortando al defensa y batiendo al portero, certificando el triunfo y el invicto del Barça como local, así como su camino firme en esta liga.

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