miércoles, 6 de enero de 2021

El Mesías regresa en La Catedral

 

Venció y convenció el FC Barcelona en San Mamés. En el feudo bilbaíno se impuso al Athletic Club por 2-3. Un marcador que no refleja lo acontecido en La Catedral, pues el conjunto de Koeman brilló de la mano de Messi y pudo haber marcado media docena de chicharros, sin exagerar. Fue el retorno de Leo Messi como tal, como Leo Messi, como el mejor jugador de la historia del fútbol. El rosarino anotó dos goles, le anularon otro, y pegó dos zambombazos a los palos. Su movilidad y dinamismo desarbolaron a los leones, que no supieron cómo frenarlo en ningún momento, al igual que su nuevo entrador, Marcelino, que tampoco dio con la tecla para aplacar el despliegue técnico del argentino.




A los tres minutos ya se habían adelantado los locales, que aprovecharon la punta de velocidad de Iñaki Williams para inaugurar el electrónico. El Barça, contra todo pronóstico, no se descompuso y reaccionó a lo grande. Dest y Dembélé pudieron lograr el tanto del empate. Messi tiró del carro y dio un exhibición en todos los sentidos. Se inventó un pase en profundidad, en el que solo De Jong creyó, el holandés la puso atrás, antes de que se perdiera por la línea de fondo, para que Pedri, de cabeza, batiese a un desubicado Unai Simón. Los azulgranas no se conformaron, Messi tuvo el segundo pero disparó fuera. En la siguiente ocasión, oliendo la sangre, ya no perdonó, y tras taconazo de su socio Pedri, le pegó un pase a la red para poner el 1-2.

Tras la reanudación los rojiblancos adelantaron las líneas de presión, tratando de revertir la situación, pero el Barça, y sobre todo Messi, siguieron a lo suyo, acoso y derribo. Las ocasiones erradas y los postes evitaron una goleada humillante a los vascos en su propio estadio. El tercero y definitivo se hizo de rogar, pero llegó en el 62, cuando, por fin, Griezmann conectó con Leo y este fusiló al portero. El cuarto tanto se vislumbraba más pronto que tarde, pero no llegó. Y sí el segundo de los leones, obra de Muniaín, que llegó tras una pérdida de Messi. Corría el minuto 90 y el duelo ya no daba para más. Los visitantes se llevaron los tres puntos, en este partido aplazado, que les acercan un poco a la cabeza de LaLiga, al tiempo que son un rayo de esperanza, por lo que implica el triunfo en sí, y sobre todo porque Messi está de vuelta.

domingo, 3 de enero de 2021

El Barça vence, pero no convence, al colista Huesca

 

El FC Barcelona se impuso, con un solitario tanto de De Jong, al Huesca en su estadio de El Alcoraz. El colista no plantó cara a este dubitativo Barça, pero sí le hizo sudar los tres puntos hasta el último minuto del duelo. Fue un partido que no pasará a los anales de la historia del fútbol, pero que sirve a los de Koeman para mantenerse en la puja por LaLiga, aunque todavía ciertamente descolgados del líder Atlético de Madrid. Los azulgranas merecieron más goles y más contundencia en el electrónico, pero esta temporada parecen abocados al sufrimiento hasta el minuto noventa y tantos.




El partido lo comenzaron los culés recuperando su sistema más habitual, el 4-2-3-1. En esta ocasión entró Dembélé por Griezmann, que por lo menos siempre trata de sorprender con algo diferente, cosa que no hace, ni hará, su compatriota “El Principito”. Tampoco el juego fue para tirar cohetes, pero con un fútbol aplicadito el Barça iba dominando a los oscenses. Esa superioridad la plasmó De Jong con el único gol del partido, corría el minuto 26 y el mediocampista holandés remachó una gran asistencia de Messi. El año 21 debería ser el del refrendo del “21” de los 75 millones de euros. Se le puede y se le debe exigir esto y más a este pelotero. Es un organizador, sí, pero tiene llegada y hay que exprimir su potencial al máximo.

Tras el descanso, el tono del encuentro no varió, pero a falta de cuatro de hora el cuestionado entrenador local, Míchel, realizó tres cambios para poner toda la carne en el asador. “Tintín” contrarrestó ese dispendio ofensivo con la entrada de Mingueza, para tratar de eludir el arreón final de los aragoneses. El movimiento de ajedrez le funcionó mejor a los blaugranas y el marcador ya no se movió. Ter Stegen fue un valladar y, a la postre, valió la diana de De Jong para sumar los tres puntos en liza y subir posiciones en la tabla. Ahora quintos y a seguir escalando.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Y esto es lo que nos espera sin Messi

 

Nos lo podíamos imaginar, pero ahora ya se vislumbra lo que significará el futuro sin Messi, el sol girará en torno a una tierra futbolística despoblada y el Barça será el rey de los estadios vacíos y de la muerte. Será algo muy similar a lo acontecido contra el Eibar en el Camp Nou. Sin el mejor jugador del planeta el FC Barcelona se vuelve un equipo vulgar, inocuo, un conjunto de la mitad de la tabla, sin figuras de renombre, sin mordiente, y lo que es peor sin alma.




Por la mañana no pude evitar una carcajada cuando vi la portada de un periódico deportivo barcelonista. “Tirad del carro” señalaba un titular con riqueza tipográfica, junto a fotos de Griezmann y Coutinho. El francés volvió a hacer el ridículo, fue un fantasma en el Estadi, no tocó el balón hasta la media hora larga, y su primer disparo fue en el 42, tiró fuera, con rosca contraria y de forma patética. Lo único que mostró fue cobardía cuando a los 5 minutos de juego ni se atrevió a tirar el penalti sobre Araujo. De Coutinho mejor ni hablar, ni tan siquiera fue titular y cuando salió se volvió a lesionar. Ambos conforman la dupla más inoperante, gravosa e insufrible de la historia del fútbol. Son el bluf del siglo.

El Eibar, hablando de fútbol, fue mejor que los locales. Al menos esgrimieron argumentos mendilibarianos y los plasmaron sobre el campo. De hecho los armeros siempre habían perdido en el Camp Nou, y si sacaron un punto fue por algo. Los de Koeman no daban una a derechas. Les sonrió la suerte con un penalti pitado por el VAR, pero ni por esas. Tal es la indigna calidad de los futbolistas azulgranas que Braithwaite la tiró fuera por mucho. ¡Desesperante! Como lo fue toda la primera mitad.

Tras la reanudación el Barça comenzó mejor, pero fueron los eibarreses los que se adelentaron en el marcador por medio de Kike García, que se aprovechó de una pifia grosera de Araujo, para batir a un desubicado Ter Stegen. Los cambios obligados dieron mordiente, sobre todo la inclusión de Dembélé, que fue el que anotó el tanto del empate tras asistencia de Firpo. Restaban 25 minutos para el final, pero el electrónico ya no se movió. La inoperancia culé fue absoluta y el marcador pareció justo. El 2020 no podía acabar peor para el Barcelona, y el 2021 tampoco augura nada positivo. De hecho tras la entrevista de Évole a Messi, que dejó entrever que Leo se va, solo resta disfrutar de los detalles y goles que el argentino nos conceda e interiorizar un FC Barcelona sin él.

miércoles, 23 de diciembre de 2020

El Barça se reinventa en Valladolid

 

Pucela asistió, con derrota, a la presentación del nuevo FC Barcelona. Los azulgranas de la mano de Koeman le dieron una vuelta de tuerca al sistema y saltaron al césped del Nuevo/viejo Zorrilla con tres centrales. Esta zaga junto con la brillantez del dúo Messi-Pedri se impuso con contundencia al Real Valladolid por 3-0. Nunca es tarde si la dicha es buena, y aunque suene discordante que un equipazo como el Barça salte a un terreno de juego con cinco defensas y camiseta rosa, en este 2020 ya nada o casi nada puede sorprendernos.




El asunto es que la cosa funcionó, los visitantes asediaron la portería de los blanquivioletas, sin piedad, con dosis de buen fútbol, con magnífica predisposición en la presión y en la salida del esférico. Y tanto fue así que las ocasiones se sucedieron en la meta defendida por el ex azulgrana Masip. Hasta que la fruta cayó de madura, y tras un centro exquisito de Messi con su zurda de oro, lo cabeceó Lenglet al fondo de las mallas. El Barça prosiguió martilleando y pasada la media hora de juego, Braithwaite aprovechó una espléndida jugada colectiva para rematar un pase de la muerte de la muerte, que ningún “9” que se precie puede desaprovechar. Messi muy activo durante todo el duelo pudo sentenciar antes del descanso, pero sus disparos fueron detenidos por Masip.

Tras la reanudación los locales salieron con nuevos bríos, de hecho se produjo su primer disparo en el encuentro y el segundo de manera consecutiva. El Barcelona de la mano de Messi templó el choque y retomó la iniciativa. Sergio apreció esto e introdujo un triple cambio, pero la sociedad Pedri-Messi, que había estado muy activa durante todo el partido, dio sus frutos con un taconazo del chaval y un golazo de Leo. El 644, el que le quitaba el récord de goles a Pelé con un mismo equipo. Significaba la resolución y la rúbrica a un formidable partido del Barça, de los que entran pocos en esta temporada. Fueron tres puntos muy necesitados y una alegría para el sufrido aficionado culé, que además vislumbró que la conexión entre Pedri y Messi puede devengar pingües beneficios.

domingo, 20 de diciembre de 2020

El Valencia devuelve al Barça a la cruda realidad

 

Otro frenazo en seco para el FC Barcelona, esta vez en el Camp Nou. Los de Koeman cedieron un empate (2-2) ante el peor Valencia de la última década. Un conjunto, el ché, que si no es por ese punto arrancado del Estadi estaría en zona de descenso. Pero este Barca no discrimina rivales, es generoso con todos y falla más que una escopeta de feria, sobre todo en la zaga. Los lanzamientos a balón parado son una ruleta rusa. Y si hablamos de la defensa, ¿qué decir de la medular?, donde “Tintín” no da con la tecla y volvió a hacer probaturas, esta vez con Busquets y Pedri en el doble pivote. Y donde, tradicionalmente, el Barcelona era temible, en ataque, los delanteros son una verbena, con un Messi al que le está costando encontrar el camino del gol, y un Griezmann que es de lo peor que se ha visto por la Ciudad Condal en el último siglo (el peor, sin duda alguna, teniendo en cuenta la relación calidad-precio).




Las comparaciones siempre resultan odiosas, pero, coincidiendo con el quinto aniversario de la consecución Copa Intercontinental del 2015 contra River Plate, veía uno en “Barça TV” a aquel equipazo de no hace tanto, solo han transcurrido cinco años y a este de ahora no lo reconoce ni la madre que lo parió. Estaban dando espectáculo Iniesta, Neymar, Suárez y Dani Alves, y ahora en vez de Suárez está Braithwaite, y por Ney juega (está, mejor dicho) Griezmann. Y por don Andrés sale un tal Coutinho, que no llega ni a la suela del zapato. Cualquier tiempo pasado fue mejor. Demasiada nostalgia para el sufrido culé del 2020.

Volviendo al duelo con los valencianistas, el Barça volvió a ser un equipo plano en la creación y timorato en defensa. Si a eso le unes la falta de intensidad que, por ejemplo, sí imprimieron en la primera parte ante la Real, pues te queda que se te adelantan en el marcador en un córner con Diakhaby cabeceando solo en el área pequeña, mientras Griezmann está a por uvas. El mismo francés propició el empate, pues se desmayó en el área y el árbitro pitó penalti. Messi, que acabará desquiciado con estos compañeros, erró el lanzamiento desde los once metros, pero le volvió el rechace y lo aprovechó para anotar de cabeza el empate, y al tiempo el gol 643, que lo iguala con Pelé, siendo el máximo goleador en un mismo club. Tras la reanudación Araujo empalmó de preciosista volea el segundo tanto azulgrana, pero sus compañeros sestearon y adolecieron de profundidad en ataque, lo que propició el empate de Maxi Gómez en el 70. Quedaba tiempo para revertir la situación, pero ni había soltura sobre el césped, ni nada que echarse a la boca en el banquillo, con lo cual el empate era inexorable y hasta justo.