(Photo by Oscar Z.10)
Hace diez días viví uno de ellos, el memorable concierto de U2 en San Sebastián. Maravilloso y sempiterno. Un mágico y alegórico homenaje al tiempo, donde las horas se difuminaron en minutos, donde pasado, presente y futuro se condensaron en un mismo instante. Momentos Magnificent y de Vertigo, como interpretó Bono con voz potente e impecable.
Ya inmersos en el otoño, que va dejando hojas marchitas, tratando de ocultar la senda de los recuerdos, llega sin solución de continuidad un segundo macroevento para evocar en mentes y retinas: un Barça-Lakers. Fascinante y extraordinario. Con todo el glamour de la NBA, impregnado de la esencia majestuosa del I-Love-This-Game. 
Los vigentes campeones del anillo, Los Angeles Lakers, sucumbieron ante el todopoderoso Rey de Europa, el FC Barcelona, por 92 a 88. Los blaugranas volvieron a hacer historia y demostraron ser el mejor equipo del mundo, pese a que no haya un título que acredite tamaño hito.
Ni tan siquiera un apagado Kobe Bryant, culé de pro declarado, ni un motivado Pau Gasol, ni el casero arbitraje estadounidense, pudieron contra el “showtime” azulgrana, con un Navarro estelar (25 puntos y 6 asistencias) y un Mickeal inmenso, (26 puntos y 13 rebotes), mostrando al mundo su nivel NBA. Cosa que no hizo Ricky, con su nula aportación y que debió dejar preocupados a los ojeadores de Minnesota.
Una victoria de prestigio y lustrosa donde las haya, en un encuentro que tuvo poco de amistoso, poniendo en tela de juicio el título de “World Champion” de los Angelinos, situando al Barça en la cima del baloncesto mundial. Recordemos todos estos momentos excelsos y plenos de gloria que nos ofrece la vida, porque esta, es como el pan casero recién hecho, siempre huele mejor de lo que sabe.
Aquí en La Liga no se habla tanto de flujos, pero pese a la crisis económica, hay expectativas de más incorporaciones de las habituales, puesto que habrá una nueva modificación, se podrán fichar en invierno jugadores que hayan disputado más de cinco partidos con sus respectivos equipos. Aunque tampoco será para tanto, los que están arriba porque van bien, como Valencia, Villarreal, Sevilla o Atlético, no van a tocar lo que funciona; los del medio de la tabla tampoco, porque son conocedores de sus presupuestos y de sus limitaciones; en cuanto a los que cierran la clasificación, ya saben que luchan por permanecer en primera. Abstracción hecha del Zaragoza, que presumiblemente planee otra revolución similar a la que hizo en el pasado diciembre y que le permitió permanecer en la máxima categoría.