El FC Barcelona arrancó un valioso
punto de Mestalla ante un correoso Valencia CF, que puso las cosas muy complicadas
a los azulgranas, dirigidos en esta ocasión por Jordi Roura. Los valencianistas, que probablemente hicieron su mejor partido de la temporada, aprovecharon el cansancio de los culés tras el clásico contra el Madrid entre
semana, para plantear un choque de la máxima exigencia física.
Y a Valverde le salió bien la
disposición que realizó, la presión asfixiante en toda la cancha, dificultó
enormemente la salida del balón de los visitantes, que en ningún momento del
duelo se sintieron cómodos y no pudieron dominar el tempo del partido, como
habitualmente acostumbran. Fue un quiero y no puedo en toda regla.
El Barça trató de jugar la pelota en
los inicios, pero los blancos robaban y abortaban sin contemplaciones toda
acción creativa de los Xavi, Iniesta y compañía. Las primeras ocasiones fueron
para un Soldado que inquietaba la meta de Valdés. Pero fue Banega el que
inauguró el marcador, tras un mal despeje de Piqué, que le cayó al argentino en
el área barcelonista y lo aprovechó para fusilar la portería rival. No tardó ni
cinco minutos en llegar la respuesta de Pedro, que provocó un penalti, tras un
rodillazo incompresible de Joao Pinto, el lateral estuvo a más revoluciones de
las necesarias y debió ser expulsado por varios lances del juego. La pena
máxima la convirtió Messi, de zurdazo potente y colocado por toda la escuadra.
En la reanudación las piernas
empezaron a pesar demasiado a ambos contendientes. Cesc, tras un pase en
diagonal de Messi, pudo desequilibrar la contienda, al igual que Villa, que envió
fuera un pase de la muerte recibido de Alves. Pero el protagonismo se lo llevó
Valdés, que hizo dos paradones de mérito, que valieron un punto. Punto que
pareció contentar a las dos escuadras, tras un intenso y vibrante partido.
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